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Circo político prebendario, denominaron las organizaciones de la sociedad civil y derechos humanos la concentración política del viernes del mandatario Daniel Ortega, y agregaron que sólo faltaron los nacatamales para que el círculo completo se cerrara, para no envidiar en nada las antiguas manifestaciones del somocismo.
“Hemos dicho que casi todos los gobiernos practican el circo, el prebendarismo, el licor electorero, y éste no es la excepción. En la concentración de ayer (viernes) lo único que no sé si había es el clásico nacatamal”, dijo Luisa Molina, vocera de la Coordinadora Civil.


Molina consideró que lo que hacía el somocismo no difiere en nada con lo que actualmente hace el gobierno del presidente Daniel Ortega, como el repartir licor, pero “¿dónde están los planes económicos para la reducción de la pobreza, par invertir en salud y en la educación para preparar a nuestra futura fuerza laboral?”
Indicó que con actos políticos no se reduce la inflación y según economistas, Nicaragua no sufre un colapso económico gracias a los ingresos de las remesas familiares.


“Este es un gobierno de ficción donde hay unos millones en extrema pobreza y por otra parte un grupito de privilegiados, entre políticos y empresarios. Es lo mismo que ocurría en este país hace cuarenta años. Lo que antes eran los Somoza ahora son los Ortega. Pero hay que recordarles que la ciudadanía derrocó a los Somoza, después surgió la resistencia antisandinista y en las urnas se derrocó a Ortega, quien nuevamente logró reinstalarse y no quiere bajar”, dijo la vocera de la CC.
“Igual que antes todos recibieron la camiseta y se tomaron el licor, pero los nicaragüenses no son idiotas”, aseguró Molina.

 

Ofrece de todo para lograr votos
Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, señaló que Daniel Ortega en su desesperación por congraciarse con la población está recurriendo a ofrecimientos de todo tipo, pero no se sabe de dónde ni cómo hace para cubrir los altos costos que eso representa.


“Todo hace indicar que tantos ofrecimientos a los trabajadores demuestra su desesperación y su preocupación. Ya lo dijo Tomás Borge que harían cualquier cosa para no dejar el poder, pero nadie les quita que la reelección es ilegal e ilegítima por mucho derroche que hagan con los fondos públicos”, expresó Carmona.


Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, también valoró la marcha política del presidente Ortega como un acto desesperado de llenar las plazas con empleados públicos y colegiales, tal como lo hacía el dictador Anastasio Somoza.


“¿Es que tenían miedo o desconfianza que no llegaran muchas personas y la mejor manera de llenar la plaza era sacar a los empleados públicos de sus puestos de trabajo, para que la actividad se extendiera y funcionara?”, preguntó Carrión.


El abogado del Cenidh dijo que por la propaganda electorera, no le importó al mandatario que los servicios públicos quedaran sin ser atendidos desde las 10:30 de la mañana, que la empresa privada resultara golpeada económicamente, y que se afectara todo el tráfico de la capital, dañando todo el día las principales vías, con tal que a través del golpe se visualizara la concentración.