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Sin previo aviso y con una actitud propia de los que huyen sigilosamente, la empresa Albanisa se retiró de la finca Monte Carmelo. Como evidencia dejaron un área de 35.28 hectáreas totalmente destruidas, con tres fosos de excavación de 6 metros de profundidad y 5 montículos de material selecto.


Según el depositario de la finca, Javier Dávila, el proceso se produjo con la misma rapidez con que entraron, sin dar cuentas a nadie y sin ninguna explicación.


“Después de la medianoche yo noté algunos movimientos extraños dentro de la finca. Contrario a lo que ocurría en otras ocasiones, los trabajadores se mantuvieron operando toda la madrugada, tratando de sacar la mayor cantidad de material selecto. En la mañana, noté que los camiones se iban pero no regresaban, y comenzaron a llegar unos remolcadores para cargar las máquinas trituradoras y las excavadoras”, explicó Dávila.

Familia indignada
La familia García Toruño se presentó en la finca a las 11 de la mañana.
“Esto es una desfachatez total. Se metieron en nuestra propiedad, sacaron todo el material que quisieron, nos impidieron el acceso a nuestra casa por cinco meses y se fueron sin decirnos nada. No hubo ni disculpa, ni explicaciones ni nada. Mucho menos algún intento por resarcirnos los daños”, denunció Manuel García, uno de los propietarios.


Según explicó el mandador Javier Dávila, cuando le preguntó a los trabajadores si sabían sobre algún tipo de resarcimiento monetario a los dueños, éstos contestaron que “se pagaran con el material selecto que habían dejado”.


“Esto no tiene nombre. Nos roban, violan nuestros derechos de propiedad y hasta nos mandan a la Policía por el simple hecho de querer entrar a nuestra finca. Hemos tenido pérdidas que rondan los 50 mil dólares y un desgaste emocional tremendo, y ni siquiera se dignan decirnos nada, actuando con una prepotencia mayúscula”, criticó la afectada, Carmen Toruño.

Enorme destrucción
Antes de la explotación ilegal iniciada por Albanisa el 5 de diciembre de 2011, el área que hoy es un desierto, era una zona alfombrada con más de 500 árboles de  madera preciosa y un área de 10 hectáreas de pastizal.


Ante la destrucción de la misma, los propietarios tuvieron que vender el ganado a un precio muy inferior al real, desesperados ante la falta de alimento.


“Parte del ganado se nos murió y el resto lo tuvimos que vender, porque estos salvajes se metieron y arrasaron con todo. Arrancaron los árboles de caoba y cedro que habíamos cultivado por años para hacer sus excavaciones y hasta mataron las gallinas”, comentó Emperatriz García.

Albanisa sólo cambia de coordenadas
END corroboró que la maquinaria de Albanisa fue trasladada a una zona ubicada en el kilómetro 46, donde la empresa Meco está realizando las excavaciones de un banco de materiales.


Al preguntarle a uno de los guardias de seguridad de Meco el por qué de este repentino desplazamiento, éste contestó que Albanisa había alquilado un área para “parquear la maquinaria durante algunos días”.


Y es que definitivamente Albanisa no parece interesada en irse del área. Tras invadir la propiedad Monte Carmelo y destruirla, END confirmó que en una finca aledaña está realizando negociaciones para comprar los terrenos a un precio muy superior al ofrecido a la familia García Toruño.


¿Por qué este trato preferencial con el dueño? ¿Se esconderá algún interés político? y ¿qué tendrá esta zona para que Albanisa se niegue a dejarla? ¿Material selecto de gran calidad?