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El fotógrafo estadounidense Edward S. Curtis (1858-1952), el mejor historiador de los indios norteamericanos cuyo trabajo forma una obra monumental de 20 volúmenes, describió así a los apaches: 'Eran nómadas auténticos, con un anhelo de guerra innato y un valor y resistencia no superados por ningún pueblo. No hay ninguno tan apto para llevar a cabo una guerra predatoria continua. Toda forma de vida les paga tributo'.

Gerónimo (1823-1909), el nombre en clave que EU eligió para denominar la operación que tenía como objetivo liquidar a Osama bin Laden, fue un caudillo apache que a finales del siglo XIX llevó a cabo una guerra contra los “caras pálidas”, un conflicto cruel, sin prisioneros, que le convirtió en un héroe para los suyos y en un maldito para los blancos.

Su imagen más famosa, tomada en 1887, en la que aparece desafiante, con un rifle en las manos, es uno de los iconos del viejo Oeste. Y, curiosamente, su nombre --que significa 'el que bosteza' en la lengua de los apaches chiricahuas-- ha dado nombre a unidades paracaidistas del Ejército de EU por la indomabilidad que encarnaba.

Establecer la conexión entre Osama bin Laden y los terroristas de Al Qaeda con Gerónimo, porque su banda de apaches era tremendamente escurridiza, no solo ha irritado a los llamados nativos americanos --'Demuestra hasta qué punto la idea de indio/enemigo está incrustada en la mentalidad de este país', ha dicho al diario The Washington Post Suzan Harjo, de un grupo de abogados indios--, sino que tal vez ennoblece algo que no merece ser ennoblecido.