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La Policía Nacional capturó a dos mujeres integrantes de dos bandas dedicadas a la trata de personas, explotación sexual comercial y crimen organizado. Una de ellas operaba con una red de guatemaltecos y nicaragüenses, y la otra era conformada por una familia y funcionaba con la fachada de centro de masajes.

La nicaragüense Ana Patricia Ibarra López, de 28 años, conocida como “Anielka”, fue detenida por la Policía, señalada de pertenecer a la red conformada por nicaragüenses y por guatemaltecos que se dedicaba a ofrecer empleos a jóvenes y a mujeres de algunos barrios de Managua para trabajar como domésticas en Guatemala, pero al final era para explotarlas sexualmente en el Night Club Green House en ese país.

Las víctimas son dos mujeres en edades comprendidas entre los 32 y los 45 años, quienes recibieron la promesa de trabajar en un comedor propiedad de Ignacia Ibarra Talavera, mamá de la detenida, donde ganaría 20 dólares al día. En Guatemala fueron recibidas por Luis Fernando Alqui, cónyuge de Ibarra López, quien las llevó al Night Club y se las entregó a Ivonn Ibarra, conocida como “Ivonette”.

La comisionada mayor Glenda Zavala, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía, aseguró que el Ministerio Público formuló acusación por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual comercial y crimen organizado, ante el Juez Octavo Distrito Penal de Audiencia de Managua, quien decretó prisión preventiva para la procesada. Pero la Policía todavía está tras la pista de Ignacia Ibarra Talavera, alias “Nancy”; de Luis Fernando Alqui, alias “Cecilio”, de nacionalidad guatemalteca; de Javier Cruz Ortiz, alias “Javier el Pelón”; de Ivonn Ibarra López y de Julio Osabas Espinales.

Familia de delincuentes
Una familia compuesta por tres mujeres se dedicaba a cometer el delito de trata de personas con fines de explotación sexual comercial en el centro de masajes “Bella Marys”, ubicado en Ciudad Jardín, de la sucursal de Bancentro media cuadra al norte, donde la Policía rescató a cinco víctimas de entre 18 y 22 años. Las jóvenes eran víctimas de la propietaria del lugar, Teresa de Jesús Urbina Avella, de 42 años, y de sus hijas Tania Aracelly y Keylin Tamara García Urbina, de 23 y de 24 años, respectivamente. La última, detenida por la Policía y con prisión preventiva ordenada por el Juez Quinto Distrito Penal de Audiencias de Managua. Teresa y Tania tienen una orden de captura, ya que cuando se realizó el allanamiento no se encontraban en el lugar, explicó la comisionada mayor Zavala.