•   SAN FERNANDO, NUEVA SEGOVIA  |
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En este verano 2011, los incendios forestales se han aparecido por distintos puntos de la geografía neosegoviana, y en algunos casos, avanzan feroces, aprovechando la indiferencia de la población y de las autoridades.

Los funcionarios del Instituto Nacional Forestal, Inafor, y del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Marena, no han proporcionado estimaciones sobre las extensiones carbonizadas por el fuego, que llega a los bosques por manos malintencionadas y en otros casos por falta de prevención, pero podrían sumar centenares de hectáreas.

Dos de estos siniestros se ensañaban desde el jueves último en dos áreas boscosas muy sensibles, y las llamas continuaban vivas el sábado, el primero fue en la Finca Forestal San Nicolás, propiedad de la familia Centeno, y considerada por expertos como modelo en el manejo integral del bosque.

De finca de diputado llegó el fuego
Alcides Centeno, uno de los propietarios, denunció por Radio Segovia que el fuego llegó a su finca desde la finca vecina, según él, perteneciente al diputado liberal Carlos Gadea Avilés, que no manda a realizar rondas, como es costumbre de muchos dueños de bosques de la zona.

“Llevaba 17 años que no se registraba un incendio”, señaló el productor, quien con sus familiares provee un manejo permanente a los pinares. Aunque también ha protegido con rondas los pinares, el monte pequeño está muy seco y sirve de puente al fuego para trasladarse a otra propiedad.

Agregó que 5 personas le ayudaban a sofocar las columnas de fuego, pero por la severa sequedad del monte bajo, éstas se volvían indetenibles. San Nicolás colinda también con los pinares del sitio Aurora, propiedad de la familia Ramos, de Ocotal, y uno de los bosques más densos y conservados de la zona.

“Quiero denunciar ante la población en general y ante las autoridades correspondientes para que este señor (Gadea Avilés) sea procesado por estos hechos. Nosotros hemos cuidado esta propiedad con mucho esmero y sacrificio”, expresó. Dijo que el fuego era tan fuerte, que en las primeras dos horas calcinó en su finca unas 15 hectáreas. “Ni siquiera nos avisaron que venía ese incendio”, acotó.

Fuego avanzaba, aprovechando la indiferencia
Otro siniestro avanzaba con llamas gigantes sobre bosques de pinos y latifoliados en el municipio de Dipilto, propiamente entre las comarcas cafetaleras de Los Planes y Ojo de Agua, que el sábado amenazaba con arrasar con cafetales de la zona, aunado a las altas temperaturas del ambiente. Vecinos consultados por EL NUEVO DIARIO manifestaron que nadie se ha preocupado por controlar el incendio, a pesar de que ocurre sobre laderas donde hay nacientes de quebraditas que alimentan al río Dipilto, única fuente de agua para unas 50 mil personas que viven en este municipio y en la ciudad de Ocotal.

Dijeron que a cada rato están metiendo fuego, en algunos casos, “chavalos vagos que andan con fósforos y prenden fuego en las orillas de la Carretera Panamericana”, dijo una mujer.

En tanto, Prudencio Bográn dijo que el crujir del monte y ramas secas de los arbolitos de pino que se doblegaban por las llamas durante una noche de esta semana tuvo que levantarse con su familia a hacer una ronda al patio de su casa, por temor a que el fuego terminara con sus pertenencias.