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La retardación de justicia en el caso de violencia intrafamiliar contra la fiscal Stephanie Pérez Borge, continúa evidente en el proceso judicial.

Desde marzo, cuando la Fiscalía apeló la resolución en la que el juez Tomás Eduardo Cortés condenó a su agresor, Manuel Rocha Castillo, a tres años de cárcel, pero a la vez mandó que se cumpliera hasta que haya sentencia firme, fue hasta el 11 de mayo que el Juzgado Octavo Penal de Juicio mandó las diligencias al Tribunal de Apelaciones.

La fiscal Sugey Funes, quien lleva el caso, recordó que el juicio contra Rocha inició el primero de marzo y continuó el 15 del mismo mes, después de enfrentar “múltiples tácticas dilatorias de la defensa, aceptadas placenteramente por el judicial”.

Finalmente, se dictó fallo el 23 de marzo y de inmediato se entregó el escrito de apelación y el juez lo admitió. Desde entonces, no pasa nada.

Sin embargo, en el despacho del Juzgado Octavo Distrito Penal de Juicio explicaron que las diligencias y la entrega del expediente al Tribunal de Apelaciones se hicieron el 11 de mayo, porque la defensa tardó en contestar los agravios del Ministerio Público.

En espera de audiencia en TAM
Para la fiscal Funes, mandar el expediente hasta este mes es retardación de justicia, y una prueba más de que la defensa sigue practicando tácticas dilatorias, porque están fuera de los plazos procesales.