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  • AFP

Los hospitales públicos de Costa Rica laboran en un ambiente de tensión y en algunos momentos han tenido que suspender actividades, debido a una ola de amenazas de atentados explosivos que arreció en los últimos días, informaron fuentes oficiales.

"Hemos tenido que aumentar el número de guardas en las entradas de los hospitales, regular las visitas a los pacientes y poner vigilancia electrónica", afirmó José Luis Valverde, jefe de prensa de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), institución que administra la red nacional de hospitales y clínicas públicos.

Además, explicó el funcionario, guardas vestidos de civil vigilan los pasillos de los centros de salud, atentos a cualquier movimiento extraño.

Según el diario La Nación, el martes anterior ingresaron al servicio 911 (de emergencias), en el lapso de 12 horas, un total de siete llamadas anónimas alertando sobre bombas en diversos hospitales, lo que mantuvo muy ocupada a la unidad antiterrorista de la Policía.

Todas las advertencias resultaron falsas, pero las autoridades de la CCSS han decidido no bajar la guardia ante las amenazas, sobre todo considerando que ya se han concretado dos ataques contra las instalaciones de la institución, uno de ellos con consecuencias trágicas.

En julio de 2005, un incendio provocado por un asistente de enfermería en el hospital Calderón Guardia, en un céntrico sector de la capital, causó la muerte de 18 pacientes y una enfermera y dejó al descubierto la vulnerabilidad de estos centros de salud.

Más recientemente, en marzo, se produjo un conato de incendio en el Hospital San Juan de Dios, también en el centro de San José, el cual fue sofocado oportunamente.

Las autoridades aún investigan este incidente en el que también sospechan que hubo mano criminal.