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La adquisición de periodistas de diferentes medios de comunicación televisivos, por parte del Canal 91 de cable, manejado por Maurice Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, obedece un plan para ampliar la influencia del mensaje oficial a sectores juveniles y femeninos, consideró Alfonso Malespín, catedrático y especialista en temas de comunicación.

“La familia gobernante continúa profundizando su influencia en el campo de la televisión, que es el medio urbano por excelencia, sobre todo entre la población femenina y la gente joven del país”, dijo Malespín al hablar del tema.

Varios periodistas de diferentes medios televisivos han desertado de las empresas periodísticas donde laboraban, luego que las ofertas de Canal 91 han tocado sus puertas con propuestas de duplicar y hasta triplicar sus sueldos, ofrecer casas y hasta enviarlos a misiones diplomáticas. Los canales afectados son el Canal 2, el 10, el 12 y el 63 de cable.

Ayer, dos expresentadores y un periodista de los que laborarán en Canal 91, declinaron brindar declaraciones sobre el tema, aduciendo, por un lado, que se trata de “un asunto personal”, y otro incluso dijo claramente que “no tengo permiso de arriba” para brindar una entrevista.

“Me fui porque no me pagaban bien y los horarios eran extenuantes, además del maltrato del director”, dijo una periodista que abandonó su antiguo trabajo y que se incorporará al nuevo medio.

Los hermanos Ortega Murillo manejan varios canales, radios y portales electrónicos. Juan Carlos Ortega Murillo está al frente de Canal 8, mientras que en Canal 4, quienes dirigen la orquesta son Carlos Enrique (Tino) y Daniel Edmundo Ortega Murillo.

El hijo mayor de la pareja presidencial, Rafael Ortega Murillo, está a cargo de las radios Viva, Clásica y La Sandino, y la publicación en internet El 19 Digital.

Mapa de medios reconfigurado
Para Malespín, lo que ha venido ocurriendo con la adquisición de  canales de televisión, de radios y de nuevas señales, como es el caso del Canal 91, constituye una reconfiguración del mapa de los medios en el país, cuyo fin es incidir directamente en la población de cara no al proceso electoral, sino a la continuidad del presidente Daniel Ortega en el poder.

“Esto es más bien estratégico y va más allá de las elecciones de noviembre. Los medios son la plaza donde ahora se debaten los temas de la política, y entre estos, la televisión es la más poderosa”, señaló el especialista.

La oferta, la demanda y el pirateo
Ante las afirmaciones de voceros del oficialismo, que defendieron las contrataciones de los periodistas en el nuevo canal de cable, aduciendo que se trata de “oferta y demanda”, Malespín dijo que, efectivamente, los comunicadores deben valorar propuestas y plantearlas a sus empleadores, que son quienes deben saber qué hacer para retener a sus mejores cuadros.

Añadió que un nuevo canal requiere contratar a todo el personal profesional que sea capaz de conquistar para su proyecto, y que en este caso se observa una vez más que los salarios y las condiciones laborales de la mayoría de periodistas, sobre todo los de la televisión, son más bien precarios.

Malespín destacó que por lo informado hasta ahora, lo que se observa es un rejuego de profesionales entre medios de comunicación, algo que ya ha ocurrido en otras ocasiones, como cuando el Canal 2 era el mimado del gobierno o cuando el Canal 8 fue adquirido por la familia gobernante, o en prensa escrita cuando el diario La Prensa hizo su relanzamiento hace una década.

“Por un lado, es el mercado de los empleos en una economía neoliberal, pero por el otro, se está debilitando el acervo de otras empresas mediáticas, que han invertido tiempo y recursos diversos en estos profesionales. Sería bueno que se invirtiera en personal nuevo, gente joven, sobre todo de ideas”, añadió.

Para concluir, Malespín hizo énfasis en que el Canal 91 de cable es una señal que estuvo en manos del diputado oficialista Evertz Cárcamo, y que de un momento a otro y sin explicación alguna apareció en manos del hijo de la pareja presidencial.

“La salida de Cárcamo como empresario emergente de la televisión por cable, ha sido capitalizada por la familia gobernante, a pesar deque públicamente se desconoce cómo fue que se adjudicó esta frecuencia”, recordó Malespín.

Sostuvo que la legislación nicaragüense manda a que se licite públicamente toda frecuencia radioeléctrica.

“Lo cierto es que el proceso de adquisición de frecuencias de televisión y de radio han colocado a este nuevo grupo empresarial en una posición excepcional. Nadie en Nicaragua controla tantos medios de comunicación como ellos”, concluyó.