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El alto oleaje registrado entre la 1:30 y 3 de la tarde de ayer, obligó a 11 familias del balneario Jiquilillo, Punta Caliente y Los Zorros, en el Océano Pacífico, a autoevacuarse a sitios seguros.

Parte de estas familias perdieron enseres domésticos y madera, y sus ranchos fueron destruidos parcialmente, cuando el mar se introdujo hasta la carretera, provocando pánico, principalmente entre ancianos y niños.  “Vivo en Punta Caliente, mi rancho se inundó por las altas marejadas. Me trasladé para un lugar menos peligroso”, expresó Martha Ponce, cuando llevaba sus enseres a bordo de una camioneta.

Por su parte, Carmen Muñoz Ponce relató que las grandes olas cubrieron varios ranchos, y parecía que estaban frente a un maremoto, por lo que se puso nerviosa y se reunieron en un culto evangélico para rogar a Dios.

Luisa Herminia Valle dijo que a las 3:07 de la tarde, cuando observó su reloj de pulsera, su rancho fue arrasado por el mar, por lo que solicitó ayuda para reconstruirlo.

Javier López Valle afirmó que el mar continúa con movimiento fuerte, por lo que se esperan al menos cuatro mareas altas en esos sectores del Océano Pacifico, vulnerables a las inundaciones.

“En cualquier momento puedan pasar cosas feas en el mar, la naturaleza es impredecible. Hace tres días se ha presentado ese fenómeno, ayer las olas pasaron sobre varios ranchos y cruzaron la carretera”, expresó el pescador José Faustino Delgado.