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Rosa María Ramírez negó haber recibido un solo centavo para resarcir la irrupción ilegal en su propiedad, acción que provocó la pérdida de 350 árboles frutales y 65 de madera preciosa, violentando la veda de estas especies.

“Enatrel nunca me ha pagado nada por los daños que me causó. Ellos llegaron y talaron todo, sin ningún permiso ni autorización legal”, aseguró la señora Ramírez.

El caso de Rosa María fue publicado por END cuando ella denunció que Enatrel había introducido una cuadrilla de hombres en su propiedad para realizar un proyecto de transmisión eléctrica, y causó la reacción inmediata de diversas instituciones que velan por la protección del medioambiente.

En el comunicado, la empresa aseguró contar con los permisos necesarios para realizar las obras de destrucción, pero los funcionarios del Marena, del Magfor y del Inafor negaron haber emitido estos permisos.

En el comunicado, la empresa aseguró que se había efectuado un proceso de declaratoria de utilidad pública, pero END comprobó que éste nunca tuvo lugar.

Destruyen y luego ofrecen pagar
Según cuenta la señora Rosa María Ramírez, casi un mes después de la publicación, dos funcionarios de Enatrel se presentaron en su casa para ofrecerle una indemnización económica muy inferior a la establecida por el Magfor, institución que había emitido un fallo a favor de la afectada.

“Me ofrecieron más dinero si me retractaba de la denuncia y decía que ellos me habían indemnizado antes de la publicación en el periódico, pero no acepté”, relató la afectada.

Enatrel y EPR tienen el mismo rostro
En el comunicado emitido el lunes, Enatrel intentó deslindarse de toda responsabilidad al asegurar que las acciones emprendidas contra la señora Ramírez habían sido efectuadas por otra empresa llamada EPR.

Pero END estableció que Enatrel es la representante de la EPR ( Empresa Propietaria de la Red) en Nicaragua.