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Para expertos en recursos hídricos el problema de escasez, calidad e inequidad en la distribución del agua en Nicaragua se resolverá cuando los gobiernos se conecten al tubo madre de un Plan de Desarrollo de los Recursos Hídricos para que a corto, mediano y largo plazo se garantice el vaso de agua de cada niño que nace y una distribución equitativa del vital liquido.

“Nicaragua tiene agua suficiente, pero falta una visión de futuro de parte de los Gobiernos. Son ‘apagafuego’, es decir, resuelven el problema puntual, pero no ven más allá”, explicó el ingeniero en hidráulica Carlos Laínez.

La escasez y la falta de equidad en la distribución del vital líquido en Nicaragua la señaló Salvador Montenegro, del Centro para la Investigación de Recursos Acuáticos, CIRA, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, quien además señaló que si hubiera una buena distribución de ésta, cada ciudadano tendría derecho a consumir 531 barriles.

El plan que proponen especialistas contendría desde dónde y cómo está el agua, distribución, hasta inversión en obras hidráulicas, así como promover la reforestación para aumentar el tiempo de reconcentración del agua de lluvia y haya mayor infiltración en la tierra, tal como lo propone Laínez.

Mala administración
William Martínez, doctor en geología, concuerda con Laínez y asegura que Nicaragua es un país rico en aguas superficiales y subterráneas, pero tenemos “crisis por la mala o nula planificación del recurso hídrico”.

El plan también comprendería el estudio de las aguas superficiales y subterráneas para saber cuáles están ya aptas para el consumo humano, industrial, agrícola y para desarrollo del turismo, agregó el especialista.

“Nunca investigan la calidad del agua por eso se dan esos casos como el de  Jinotega y Sébaco que consumían agua con arsénico, letal para el organismo humano”, refirió Martínez.

Ambos estudiosos descartan que una privatización del vital líquido resuelva el problema de escasez, que a su vez genera alto costo del vital líquido, y la inequidad en la distribución de la misma tanto en zonas rurales como urbanas.

“La escasez del agua es originada por influencia del hombre (contaminación, deforestación, quema) y a procesos naturales; pero si se trabaja en un plan a corto, mediano y largo plazo se puede regular para garantizar el vaso de agua a cada niño que nace”, reiteró Lainez.

Es preciso destacar que cuando hay escasez, las más perjudicadas son las personas pobres y entre éstas están las mujeres, quienes en su mayoría son madres solteras y deben recorrer grandes distancias para llevar el vital líquido a su hogar, recalcó Laínez.