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Como una “patética mentira y manipulación de las sagradas escrituras” catalogaron varios habitantes de Managua, la campaña del “Día del Juicio Final”, promovida por el   norteamericano autodenominado profeta, Harold Camping.
“Yo siempre he dicho que esto es una tontería, una verdadera locura inventada por un hombre desocupado”, expresó Fátima Palacios, habitante del barrio Santa Rosa, en referencia al millonario religioso.

Para el vendedor ambulante Joseph Duarte, la “profecía” de Camping no es más que un engaño a las sociedades.

“Creo que es una manipulación de las sagradas escrituras. Eso es no tener temor de Dios, andar diciendo cuándo y cómo acaba el mundo”, comentó.

“No hay que confiar en lo que dice un pobre loco, es una patética mentira que el único objetivo que tiene es infundir el miedo”, consideró Alba Tijerino.
Tal y como el mismo Camping ha explicado, su profecía es el resultado de una serie de cálculos matemáticos que conjuga los principales acontecimientos de la historia bíblica.

Después de un sinnúmero de análisis de sucesos antiguos que pasan por el diluvio de los días de Noé hasta la crucifixión de Jesucristo, Camping llegó a concluir que el 21 de mayo que recién pasó sería el “Día del Juicio Final”, tal como lo anuncian las múltiples vallas colocadas en las principales ciudades de Latinoamérica.

Un falso profeta
Según el reverendo Omar Duarte, del Ministerio Ríos de Agua Viva y de Radio Maranatha, la teoría de Camping, no es más que una profecía falsa y antibíblica, tal como lo establecen las Sagradas Escrituras en el libro de San Mateo 24:11; “Se levantarán muchos falsos profetas”, y San Mateo 24:36; “El día y la hora nadie lo sabe, sino solo mi Padre que está en los Cielos”.

Duarte exhortó a la población a leer la Biblia, no por religión, sino, con el objetivo de conocer el plan de Dios para la humanidad.

Medios extranjeros aseguran que el grupo cristiano evangélico estadounidense Family Radio, presidido por Camping,  ha gastado cientos de miles de dólares en la campaña internacional para anunciar el 21 de mayo, como el Día del Juicio Final.
Para que el gran evento no pase desapercibido, Family Radio, que tiene sede en

California, compró en el último mes vallas publicitarias en las principales ciudades de EU y Canadá, en las que advertía que sólo los verdaderos creyentes se salvarían.

Robert Fitzpatrick, que trabajaba en el servicio de transporte público de Nueva York, llenó numerosos vagones del metro neoyorquino y marquesinas de autobús con unos mil apocalípticos carteles en los que comunica a la humanidad la llegada del día del juicio final.