•  |
  •  |

Los albergues heredados del invierno pasado están en su capacidad máxima de alojamiento, por lo que no podrán recibir a los posibles damnificados que ocasionen las precipitaciones de esta temporada lluviosa, informó Idalberto Bermúdez, coordinador temporal del refugio de las bodegas del “Padre Fabretto”.

EL NUEVO DIARIO realizó un recorrido por tres albergues de la capital para conocer la opinión de sus habitantes respecto a un posible envío de personas evacuadas como consecuencia de los estragos que puedan ocasionar las lluvias en este año, y el sentir generalizado es que las autoridades deben, en caso de ser necesario, habilitar otros lugares, ya que los actuales albergues se encuentran “topados”.

Así lo indicó Bermúdez, al reconocer que “por lo menos aquí no hay cabida para más personas. Estamos en nuestra capacidad máxima, y si nos traen a más refugiados, los que están en este lugar se van a sentir hacinados”.

De acuerdo con el coordinador, en el albergue de las bodegas del padre Fabretto existe un registro de 534 personas distribuidas en las 124 familias que fueron llevadas a este sitio desde septiembre del año pasado.

La mayoría de las familias habitaba barrios considerados vulnerables o zonas de peligro, aledañas a cauces y al Lago de Managua.

“Aquí tenemos a familias de los barrios Las Torres, ‘Benedicto Valverde’ y ‘Rubén Darío’. Podemos decir que todas las familias fueron evacuadas de los distritos I y IV de Managua”, explicó.

Ana María Hernández habita en este albergue desde inicios de noviembre de 2010. Al ser consultada sobre si este presta condiciones para alojar a más personas, no piensa mucho su respuesta.

“No alcanza ni un palo de fósforo”
“Si hubiera lugar para traer a más gente por mí no habría ningún problema, porque yo ya pasé por eso de tener que dejar mi casa para venirme a un lugar extraño y es horrible, pero aquí no alcanza ni un palo de fósforo más”, expresó.

“No sé cómo vamos a hacer, solo queda pedirle a Dios que este invierno no sea tan fuerte como el del año pasado, porque ya somos demasiados en los refugios; no hay espacio para nada. Aquí la gente duerme hasta en el piso y no se puede traer a más personas”, agregó.

El temor de Hernández no es infundado. Con tan solo la precipitación de la madrugada del pasado sábado, primera de la temporada lluviosa de este 2011, resultaron afectadas 300 viviendas de 31 barrios de la capital.