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Dejando de un lado el protocolo y la diplomacia, en medio de decenas de niños con sus caritas y vestimenta sucias, algunos con chinelas y otros enfundados en su uniforme escolar, bajo un viejo toldo sucio y lleno de huecos, el embajador de China Taiwan, Chin Mu Wu, recordó que en los años 50, cuando era infante, él y muchos de sus amigos andaban descalzos y así asistían a la escuela, debido a la pobreza que enfrentaba su país en ese momento.

La impactante, sencilla y humilde confesión la hizo Wu en un pequeño patio de tierra de la escuela La Esperanza, ubicada dentro del corazón del basurero La Chureca, donde maestros, niños y Víctor Rosales, el “Santa Claus Nica”, le entregaron la medalla “Sembrador de Sonrisas”, y una placa de reconocimiento por la ayuda que ha brindado a este centro escolar y a otros sectores necesitados de nuestro país.

“Todo Taiwan era muy pobre, había una pobreza generalizada, y en ese momento los niños y las niñas no teníamos zapatos para llevar al colegio. Siempre recibíamos las donaciones de Estados Unidos y de Europa, así comenzamos nuestra economía, y poco a poco llegamos a este nivel de vida que tenemos hoy día. La educación es la base del desarrollo”, exhortó el diplomático.

“La pobreza nos duele”
Era primera vez que el embajador llegaba a La Chureca. Al entrar se mostró conmovido por la extrema pobreza que reina en este lugar, sin embargo, un instante musical protagonizado por el mariachi Garibaldi de Nicaragua, generó sonrisas.

“Esto es especial, porque podemos compartir con el pueblo, con los niños y con las niñas y la sonrisa de ellos, estamos muy contentos de pasar un rato con ellos… hay que hacer muchos esfuerzos para mejorar la situación aquí, porque la pobreza de la gente nos duele”, consideró Wu.

El embajador dijo que han entregado útiles escolares a los niños de este colegio, mientras la directora del mismo, Sheyla Marenco, detalló que atienden a 300 menores.