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Una Educación que reconozca y atienda las diferencias es otro de los desafíos educativos que tiene Nicaragua.

No podemos pretender avanzar bajo un sistema centralizado, hay que migrar hacia uno basado en competencias, que deseche la errónea idea de establecer un programa de enseñanza único saturado de contenidos; es la propuesta del doctor Ernesto Medina, Presidente del Foro Eduquemos.

Consideró oportuna la flexibilización de la Educación, de tal modo que pueda adaptarse a las realidades de cada localidad.

Falta “definir alrededor de qué está girando la Educación, si es alrededor de competencias bien definidas, claras, en un modelo de aprendizaje, y el estudiante como el centro del sistema, o si vamos a seguir bajo el viejo modelo donde lo importante es cumplir con el contenido”, señaló Medina.

Mencionó como necesario abrir una discusión profunda sobre lo que significa esa transformación, concluyendo que es, además, inherente a la formación con calidad del maestro.

Señaló que en este último punto también encuentra “desfase”, por considerar que las Escuelas Normales están en un nivel grave de desatención, y que las universidades “se han quedado un poco rezagadas en el tiempo y no están ayudando realmente”.

El doctor Carlos Tünnermann, exministro de Educación, coincidió en el planteamiento, señalando como fundamental la asignación de más recursos para el perfeccionamiento docente, que busque una disminución del empirismo en Sistema de Educación Pública.

Según datos del Ministerio de Ecuación, Mined, en Secundaria el 44.7% de los profesores son empíricos; en los  Preescolares comunitarios, la cifra se eleva al 67.5%; en Primaria hablan de un 26.4 %, y en Preescolar formal, el 26.1%.

“Falta elevar el nivel de preparación de los maestros, y, de manera concomitante, mejorar sustancialmente sus salarios. Que se cumpla lo que establecía el ‘Plan Nacional de Educación 2001-2015’”, es la posición de Tünnermann.

“La formación y el reconocimiento profesional tampoco responden a las exigencias de la calidad ni a la dignificación del magisterio”, remarcó Jorge Mendoza, Director Ejecutivo del Foro de Educación y Desarrollo Humano, FEDH.

La diversidad, una apuesta por la calidad
Para Mendoza, son lamentables las brechas educativas que persisten en nuestra Costa Caribe.

“La propuesta del Sistema Educativo Autónomo Regional, SEAR, aún no constituye una apuesta plena ni para el Mined ni para las secretarías regionales de Educación”, señala.

De acuerdo con el informe de fiscalización que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, realizara durante el último trimestre de 2010  --después de cinco años de la puesta en marcha del SEAR-- existen grandes debilidades y limitaciones en su implementación.

La mayoría de las debilidades son derivadas de la no asignación presupuestaria, agrega el informe.

Se encontró que el 70%  de los centros escolares públicos de Bluefields, Bilwi y El Triángulo Minero no contaban con textos que les permitieran cumplir con la Enseñanza Intercultural Bilingüe.  

Otro dato que dicho estudio reveló es que solo el 8% del estudiantado recibe clases en inglés creole, y un 11% en lenguas mayangna, ulwa y panamaska, característicos de la zona del Triángulo Minero.
El 45% las recibe en español, y solo al 21% se le imparten en miskito y español.

Más pendientes
Los especialistas consultados coinciden en que los políticos deben abrir los ojos sobre las siguientes problemáticas educativas:

* Alto al divorcio que hay con la Sociedad Civil y autoridades educativas para aprovechar los recursos que diferentes organismos manejan para aportar a la Educación.

* Nicaragua solo va a resolver sus problemas fundamentales de pobreza y de atraso si la transformación de la economía pasa por la necesaria transformación del sistema educativo.

* Más presupuesto para atender la denominada Educación Inclusiva y Especial. El monto asignado en 2011 a lo que definen como Educación Especial en el Presupuesto es de 47 millones 310 mil 477 córdobas, cuando los pocos centros pasan muchas limitaciones, y en las escuelas regulares los docentes no están capacitados para atender a niños con discapacidad, y tampoco disponen de condiciones de infraestructura y didácticas para garantizar formación de calidad.