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La lista de prioridades que la Educación Superior plantea a los políticos que resulten electos para conducir el país el próximo período de gobierno, comienza por más inversión que permita ampliación de cobertura, calidad y pertinencia de la educación.

Además, incluyen la articulación del sistema educativo, una apuesta por formación docente, sin olvidar la necesidad de más recursos para la investigación, ciencia, tecnología e innovación, viendo esta última como una forma de contribuir a elevar la competitividad del país.

Telémaco Talavera, Presidente del Consejo Nacional de Universidades, no deja por fuera la demanda de elevar el nivel de los bachilleres, y para eso dice que se debe trabajar en la continuidad curricular de modo que no haya quiebres en el salto de un nivel a otro.

El año pasado los bachilleres del país dejaron un lamentable precedente, pues de 11 mil 68 estudiantes, solo 543 aprobaron las pruebas de Español y de Matemáticas que aplica la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua.

Actualmente, las universidades públicas atienden a unos 100 mil bachilleres y las privadas a 60 mil, refiere Talavera, mencionando que apenas 10 mil quedan fuera del sistema.

Otros datos menos optimistas los dio recientemente Adán Bermúdez, Presidente del Consejo Superior de Universidades Privadas, quien aseguró que las universidades absorben entre 25 y 30 mil bachilleres anualmente del total de 50 mil que se estima promociona cada año el Ministerio de Educación.

La cifra podría crecer si a ella se suman los estudiantes que ingresan a la secundaria, pero no la concluyen; en 2010 el dato se elevó a 152 mil 100.

Gratuidad no garantiza permanencia
Pese a que en las universidades públicas no se cobran aranceles, Talavera admite que eso no resuelve el problema de cobertura y tampoco de permanencia en el aula. Si se ve la cobertura desde lo global, nos encontramos que solo el 22% de la población en edad universitaria es atendida, diez puntos porcentuales por debajo de la media latinoamericana, y más de un 50% inferior que el promedio de los países desarrollados.

Desde esa realidad, el presidente del CNU dice que es importante replantearse los desafíos, evaluar a profundidad su oferta académica, teniendo como parámetro la necesidad de que la educación se vincule con las necesidades y planes de desarrollo de la nación. Hay que hacer “una educación más relevante”, señala, para decir que eso pasa por analizar las carreras, las formas cómo se están ofreciendo las carreras prioritarias, y cómo los contenidos se corresponden a las nuevas realidades del mundo, de la región y del país. Ve importante que los enfoques pedagógicos se adecuen a los nuevos tiempos.

En ese sentido, según Talavera, las universidades llevan un paso adelante. Este año esperan concluir el proceso de transformación curricular que se plasmará en el Plan Para el Desarrollo de la Educación Superior 2011-2021, que esperan tener listo en agosto.

Es un documento en que asegura convergerá la visión de universidades públicas, privadas, comunitarias, gobierno, políticos, organismos internacionales, de modo que recoja “los grandes retos de las universidades” con miras a aportar al desarrollo.

En ese sentido, resaltó Talavera, “vamos un paso adelante”, porque están impulsando los procesos de transformación desde las universidades, y “estamos definiendo un plan para los próximos de 10 años. La autonomía nos permite eso”, dijo, no sin reconocer que tanto para las universidades públicas como para las privadas hay un desafío de cara a hacer su trabajo con calidad.