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Aunque según diversos estudios y organismos Nicaragua sigue siendo el país más seguro de Centroamérica, si aumenta la violencia en las naciones del “Triángulo del Norte” (Guatemala, El Salvador y Honduras) y en México, no estamos exentos de que dichas acciones comiencen a verse aquí, por la debilidad del Estado, aseguró el periodista mexicano Darío Ramírez.

Ramírez, quien funge como periodista de la oficina de Artículo XIX en México, señaló que la violencia que provoca el crimen organizado en su país genera autocensura en los medios de comunicación, el 40% de los cuales, según estadísticas, han sido amenazados por los cárteles.

Aunque en Nicaragua no se ha radicado el crimen organizado, Ramírez aseguró que uno de los detonantes para que empiecen a trabajar en países de América Latina que están libres de violencia, son las debilidades en el Estado y la falta de coordinación y de trabajo entre los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo.

“Otros factores que contribuyen son los niveles de impunidad y de corrupción que poco a poco han ido penetrando en las diversas instituciones del Estado. No hay balance, y en esta situación la libertad de prensa --que es un derecho fundamental-- se vuelve nula”, aseguró Ramírez.

El periodista afirmó que esta situación ya se observa en Guatemala y en Honduras, donde debido a las amenazas, la prensa está siendo silenciada.

“En Nicaragua aún se puede pasear”
“En Nicaragua aún se puede ir a los departamentos, a los municipios, con la seguridad de que no van a ser secuestrados; todavía se puede salir a investigar”, apuntó.

En el caso particular de México, explicó que en seis años, 30 periodistas han sido asesinados; 11 de esos crímenes fueron cometidos solo en 2010, y otros 12 permanecen como desaparecidos, sin que se sepa nada de ellos.

Organizaciones civiles han determinado que los municipios más violentos de México son seis, y ocupan los primeros lugares: Sinaloa, Tamaulipas y Coahuila.

Les siguen Michoacán, Guerrero y Nuevo León.

“En México hay 1,500 periódicos, la mayoría de ellos han sido amenazados, pues en sus portadas destacan los crímenes y mensajes de los diferentes cárteles. Hay que preguntarse cómo la prensa está cubriendo la violencia, hay que ver que las autoridades tienen una nula participación”, agregó Ramírez.

A raíz de la situación de violencia que hay en varios países como México y Guatemala, los periodistas han decidido no firmar sus notas para evitar ser objeto de represalias por parte del crimen organizado, y en el caso de El Salvador, los medios han adoptado un código de ética para no mostrar imágenes violentas, la mayoría de ellas relacionadas con las maras o pandillas.