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Niños, niñas y adolescentes pidieron al representante regional para América Latina y el Caribe, del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia Unicef, Bernt Aasen, que se tomen acciones contra la violencia en especial la intrafamiliar, se mejore la atención en términos de salud y educación y denunciaron la existencia de chantajes por parte de profesores, quienes piden dinero o sexo a las alumnas, para promoverlas de nivel de estudios.

“Los maestros nos llaman burros, inútiles, nos hieren muy fuerte con sus palabras y no nos ayudan. Por ejemplo, si tenemos 55 de nota y les pedimos que nos ayuden, nos dicen que les demos 100 córdobas, 50 o que tengamos sexo con él”, aseguró una adolescente de 17 años que habita en Ciudad Sandino.

El fuerte señalamiento ocurrió durante un conversatorio de 80 niños, niñas y adolescentes con el señor Aasen, representante de Unicef, quien aseguró que esa misma tarde se reuniría con las autoridades del Ministerio de Educación y los representaría haciéndoles llegar todas las preocupaciones, dado que según los diferentes planteamientos la visión de la niñez y la adolescencia nicaragüense era de “una escuela no muy amigable”.

Entre las deficiencias del sistema escolar planteadas son la educación mecánica del dictado y la lección, el castigo psicológico de la comparación con animales, la falta de metodología en el tratamiento de los alumnos, falta integración de los alumnos al momento de impartir las clases, la deficiencia en materiales y condiciones en infraestructura, así también el mantenimiento de las barreras arquitectónicas para estudiantes con alguna discapacidad.

Otra de las grandes preocupaciones fue la violencia a todos los niveles, desde la violencia en las calles, hasta la violencia en sus propios hogares.

“Una de las problemáticas más fuertes es la violencia, principalmente contra las mujeres y las mujeres adolescentes. Desde el abuso sexual y de los padres, de los adultos hacia las chavalas. De maestros hacia las chavalas y los chavalos. Vemos el adultismo, el abuso de poder nos está afectando. Las muertes de mujeres estás afectando a las familias. La violencia la vemos a diario a la vuelta de la esquina”, expresó Lizbeth Velásquez, quien forma parte del Consejo Nacional de Adolescentes asesores de la Procuraduría de Derechos Humanos.

Comentó que la violencia contra la mujer ha trascendido y aumentado los índices de muertes o feminicidios, así como han crecido los embarazos no deseados, muchas desde los 12 o los 13 años a manos de adultos de 35 o más años, son los que están protagonizando estos crímenes.

“No miremos la violencia como algo que no se puede resolver porque está metida en nuestra cultura. Propongo que todos y todas nos unamos para prevenir la violencia en nuestras comunidades, denunciemos la violencia y erradiquémosla en nuestras casas. Es la única manera para poder progresar”, dijo Velásquez.