•   JÍCARO, NUEVA SEGOVIA  |
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Más de 40 pequeños productores de café de las comunidades de La Jumuyca, Las Brisas, San José de Walí, perdieron 600 manzanas de plantaciones de café en su totalidad, tras el paso de un tornado a las cuatro de la tarde del jueves último, que también levantó techos en de viviendas y templos religiosos de la zona.

Ayer viernes, a las cinco de la tarde, se produjo otro tornado en la comarca La Mía, de Jalapa, que dejó a tres niños y dos ancianos lesionados.

Mientras, Carlos Ortez Sarantes, propietario de 20 manzanas de café, dijo que el tornado del jueves “me las desbarató todas. No quedó nada”.  Contó con voz entrecortada, y tratando de evitar las lágrimas, que la cosecha próxima la tenía estimada en 200 quintales oro a un valor de 50 mil dólares, “pero no tiene ni un granito, todo se cayó”.

Dijo que viendo al futuro, “yo le pido a Dios, un poco de paciencia, y apoyo del gobierno, definitivamente”.

“Desplumó toda la montaña”
Don Noel Ortez también bajó de recorrer lo que dice fue su finca de café. El meteoro “traía de todo: lluvia y hasta granizo. Es una pérdida total para los productores”.

La granizada cayó como un bombardeo que botó todo el follaje de los cafetales que estaban con la segunda floración, muy buena, según los productores, lo que les proyectaba una buena cosecha.

Distintos pobladores narraron que de pronto inició una actividad eléctrica, luego el granizo y un vendaval, pero nadie dice que escuchó los estruendos por las caídas de grandes árboles que servían de sombra a los cafetales.

La decepción y el llanto fue cuando vieron que toda la montaña donde están los cafetales había quedado “desplumada” por los vientos, y las casas y las haciendas quedaron a la vista de una ladera a otra. Todo el tendido eléctrico quedó en el suelo.

Doña Manuela Zeledón Florián, de 69 años, dijo que lloró al ver la desgracia que nunca imaginaron. Gracias a Dios no hubo víctimas, pues considera un milagro que grandes árboles se hayan caído hacia afuera de las casas.

Añadió que en sus 69 años de existencia nunca había visto algo parecido. Ella resultó con un golpe en su brazo izquierdo por el impacto de uno de los tucos de hielo que pasó por el tejado de uno de los cuartos de su casa.

Leonel López Zeledón, productor afectado y dirigente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, UNAG, de Nueva Segovia, dijo que en 15 minutos el desastre se llevó el esfuerzo de más de 30 años, realizado por los productores.

Solicitó al gobierno central que asigne una comisión para que se persone a las comunidades afectadas y evalúe los daños, y que se realice un estudio completo y un plan emergente de remediación del impacto ambiental sufrido en la zona.

Sugirió que se requiere emprender una reforestación con especies de crecimiento rápido para recubrir la montaña. Prometió que como dirigente de la UNAG gestionará para todos los más de 40 productores afectados en su economía cafetalera.

López Zeledón lamentó que las fuentes de agua hayan sido afectadas, pues prevé que los próximos veranos estas se secarán. También temen que ahora que las laderas han quedado descubiertas, que sean objeto de deslaves con el invierno que apenas comienza.

Los momentos de angustia
La pastora de la Iglesia Pentecostal “El Buen Samaritano”, Consuelo Sandoval Estrada, dijo que se encontraba en culto con unas 30 personas, cuando de pronto el zinc comenzó a tronar por el impacto del granizo que anegó el interior del salón, después el techo se levantó y quedaron a cielo abierto. “La gente comenzó a correr y fue horrible, porque las madres desesperadas corrieron a sus comunidades, en medio de la tempestad y temerosas por la situación de sus hijos”.

La familia de Ana Leydi Landero Castellón huyó aterrada cuando vio que los árboles caían en las orillas de las casas y botaban líneas y postes del tendido eléctrico. Margarita Gómez López, de la comarca San José de Walí, dijo que cuando caía el granizo que hasta quebraba la teja, “corrimos a los cuartos porque ya todo se había llenado de agua, y el granizo cubrió el suelo”.

Brenda Gutiérrez dijo que estaba rezando el Rosario en la ermita católica, junto a otras 18 personas, cuando inició el fenómeno, y señaló que también la sala del templo se llenó de granizo, “y nosotros no parábamos de rezar”.

El reporte de viviendas dañadas es: cinco en La Jumuyca, dos en Las Brisas, 14 en El Varillal, una en San Antonio de Walí, y siete en El Pie de la Cuesta.

Mientras que en Jalapa las autoridades municipales reportaron 37 viviendas afectadas por el paso de un vendaval la noche del miércoles último en distintos sectores de la ciudad.