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Representación de niños, niñas y adolescentes de todo el país clamaron ante Bernt Aasen, representante regional para América Latina y el Caribe, del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia Unicef, que se tomen acciones contra la violencia, en especial la intrafamiliar, mejor atención en salud, educación con calidad, y denunciaron la existencia de chantajes por parte de profesores, quienes piden dinero o sexo a las alumnas para promoverlas de nivel de estudios.

“Los maestros nos llaman burro, inútil, nos hieren muy fuerte con sus palabras y no nos ayudan. Por ejemplo, si tenemos 55 de nota y les pedimos que nos ayuden, nos dicen que les demos 100 córdobas, 50 o que tengamos sexo con él”, aseguró una adolescente que habita en Ciudad Sandino.

El fuerte señalamiento ocurrió durante un conversatorio de 80 niños, niñas y adolescentes con el señor Aasen, representante de Unicef, quien aseguró que esa misma tarde se reuniría con las autoridades el Ministerio de Educación y los representaría haciéndoles llegar todas las preocupaciones, dado que según los diferentes planteamientos, la visión de la niñez y la adolescencia nicaragüense era de “una escuela no muy amigable”.

Entre las deficiencias del sistema escolar planteadas son la educación mecánica del dictado y la lección, el castigo psicológico de la comparación con animales, la falta de metodología en el tratamiento de los alumnos, falta integración de los alumnos al momento de impartir las clases, la deficiencia en materiales y condiciones en infraestructura, así también el mantenimiento de las barreras arquitectónicas para estudiantes con alguna discapacidad.

Violencia a todos los niveles
Otra de las grandes preocupaciones fue la violencia a todos los niveles, desde la que sufren en las calles, hasta la vivida en sus propios hogares.

“Una de las problemáticas más fuertes es la violencia, principalmente contra las mujeres y las adolescentes. Desde el abuso sexual y de los padres, de los adultos hacia las chavalas. De maestros hacia las chavalas y los chavalos. Vemos el adultismo, el abuso de poder nos está afectando. Las muertes de mujeres estás afectando a las familias. La violencia la vemos a diario a la vuelta de la esquina”, expresó Lizbeth Velásquez, quien forma parte del Consejo Nacional de Adolescentes asesores de la Procuraduría de Derechos Humanos.

Comentó que la violencia contra la mujer ha trascendido y aumentado los índices de muertes o feminicidios, así como han crecido los embarazos no deseados, muchas desde los 12 o los 13 años a manos de adultos de 35 o más años, son los que están protagonizando estos crímenes.

“No miremos la violencia como algo que no se puede resolver porque está metida en nuestra cultura. Propongo que todos y todas nos unamos para prevenir la violencia en nuestras comunidades, denunciemos la violencia y erradiquémosla en nuestras casas. Es la única manera para poder progresar”, dijo Velásquez.

Para el jovencito Andrés Uriel Rivas Duarte, miembro de Visión Mundial en Siuna, la violencia intrafamiliar afecta a todos y en especial a la niñez. “La violencia en el hogar es algo que perjudica a todos, si miro que mi padre ataca a mi mamá yo me voy a meter. Yo quiero mucho a mi mamá y yo la voy a defender. Por eso este problema nos afecta en nuestra autoestima, porque somos violentados física y psicológicamente”.

Recalcó que el primer paso para vencer la violencia es vencer el miedo, y se tiene que denunciar la agresión como parte de las medidas para encontrar una respuesta. “Hay madres que no lo hacen --denuncian-- porque a pesar de los golpes dicen querer mucho a sus maridos, pero un esposo hoy es y mañana no lo es. Sus hijos e hijas son para toda la vida. Si hay una elección, tienen que preferir a sus hijos”.

Entro otras situaciones que preocupan a los niños y a los adolescentes también está la calidad en salud y el tratamiento del personal, además, está la necesidad de que se les brinde información veraz y objetiva en todos los ámbitos, incluyendo la sexualidad. Algo en que siempre insistieron fue en la necesidad de ser escuchados no sólo por sus padres y madres para tener mejor comunicación, sino también por la sociedad en su conjunto.

Aura Lucía Briones, representante de Los Pipitos en el conversatorio, dijo que otro de los grandes problemas es para las personas con discapacidad, pues desean tener las mismas oportunidades en la vida para poder integrarse a la sociedad.

“Queremos ser escuchados, queremos igualdad y espacio en lo laboral.

Queremos mejor salud y educación. Que se rompan las barreras. Que no nos hagan a un lado”, dijo la joven Briones.

Esto es parte de toda una jornada de trabajo en que se analizó la problemática de la niñez y adolescencia, los aspectos más críticos y recomendaciones para dar respuesta a la situación, donde se creará un plan de actividades de sensibilización que se hará llegar a sus comunidades, a los consejos municipales, regionales, hasta subir a las máximas autoridades a todos los niveles.