•  |
  •  |

Las autoridades policiales y de la Unidad Anticorrupción y Crimen Organizado del Ministerio Público, manifestaron su preocupación ante el nuevo y peligroso destino utilizado por los tratantes de personas para comercializar a las jóvenes nicaragüenses: México, adonde casi van a parar cuatro jovencitas de Managua.

Las cuatro muchachas, habitantes de barrios capitalinos, fueron rescatadas por los uniformados cuando estaban a punto de caer en la trampa del viaje al país azteca.

El fiscal Javier Morazán, director de dicha unidad del Ministerio Público, aseguró que fue en este año que se conoció del caso de las cuatro jovencitas que pretendieron llevarse a México para ser prostituidas, y que es el primero con ese destino.

“Nos llama la atención, porque tanto el destino México como Guatemala son peligrosos para las víctimas”, alertó.   

La comisionada mayor, Glenda Zavala, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, dijo que cuentan con información de víctimas que están siendo trasladadas a México y a otros países de Centroamérica con fines de explotación sexual.

“Nosotros estamos trabajando toda información que nos salga referida a traslados de jóvenes y adolescentes, inclusive mayores de edad. La trata de personas tiene diferentes modalidades; está la parte de la explotación laboral y sexual con engaños”, señaló.

El caso
La Policía y el Ministerio Público detuvieron y mantienen bajo proceso judicial por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual bajo la modalidad internacional, a Anielka Elieth Salas Martínez, de 23 años, originaria de Managua, pero con domicilio en Chiapas, México; y a Azalia de los Ángeles Oporta Báez, de 21 años, de Managua.

Las víctimas son cuatro jovencitas de entre los 18 y los 26 años, todas habitantes de la capital.

Las tratantes de personas comenzaron a persuadir a sus víctimas desde agosto de 2010 vía telefónica, pero estas se rehusaban, argumentando que tenían tareas académicas y familiares pendientes.

El pasado 26 de febrero de 2011, las victimarias volvieron al ataque persuasivo, pero esta vez llegaron a hablar personalmente a las viviendas de las víctimas.

Azalia Oporta se presentó a la vivienda de una de sus víctimas para hacerle el ofrecimiento, que consistía en un trabajo como mesera en un restaurante de Tapachula, México, donde ganaría 80 dólares por día.

La otra acusada, Anielka Salas, se presentaba como la dueña del restaurante donde debían atender a los clientes, ofreciéndoles licor, cervezas y bocadillos.

Oporta no le especificó a la joven que el fin real por el cual quería trasladarla a México era para que fuera explotada sexualmente.

Pero ante las dudas de las víctimas, las mujeres continuaron insistiendo, e incluso hasta las visitaban en sus trabajos, facilitándoles las cédulas de identidad, un quintal de maíz y 400 córdobas en diferentes momentos.

Detenidas
El viaje hacia México se realizaría el pasado primero de marzo de este año, pero una de las víctimas se arrepintió, mientras otra de ellas contó a una trabajadora social de un albergue capitalino la situación, y esta última les recomendó que interpusieran la denuncia en la Policía, ya que todo se trataba del delito de trata de personas.

En un nuevo intento por llevarse a las jovencitas a México, la mañana del pasado 3 de marzo las victimarias se presentaron a sus viviendas a bordo de un taxi, Hyundai, placas M 06793, conducido por Francisco Calderón, pero fueron detenidos por policías del Distrito VI, quienes vestidos de civil las estaban aguardando.