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Aunque la Organización Mundial de la Salud, OMS, haya reportado recientemente algunos avances en Latinoamérica para disminuir el consumo del tabaco, no deja de asombrar a los expertos la alarmante cantidad de niños y de adolescentes que ahora forman parte de los enfermos por tabaquismo.  

La OMS ha designado todos los 31 de mayo para conmemorar el Día Mundial sin Tabaco, cuya práctica  causó la muerte de 100 millones de personas en el siglo pasado.

En Nicaragua, el Ministerio de Salud no tiene ningún registro que revele el índice de consumo de cigarrillos, y el número de defunciones que provoca este hábito anualmente.

No obstante, lo que sí se conocen son las  estadísticas económicas nicaragüenses, las que reflejan que en 2010 la producción de tabaco representó 108 millones de dólares de divisas al país, lo que implica el 1.75% del Producto Interno Bruto (PIB). Para este año, se espera que la industria tabacalera crezca en un 10%.

Para el doctor William Rivas, internista neumólogo, miembro de la Asociación Nicaragüense de Neumología, se puede decir con mucho acierto y claridad que el tabaquismo es una enfermedad transmitida  por la publicidad, la que se encarga de fomentar este hábito, en el que se invierten miles de millones de dólares por propagar los mensajes que incitan al consumismo.

“Las tabacaleras han cosechado un gran éxito, y la niñez ha sido la victima más lamentable de nuestro planeta, porque el aumento en la cantidad de fumadores niños y adolescentes es alarmante, a tal punto que constituyen el 90% de los nuevos fumadores. Esto nos lleva a asegurar que a  las tabacaleras se les están muriendo los mejores clientes, que son los fumadores adultos mayores de 45 años, de los cuales uno de cada dos están falleciendo a causa del hábito de fumar, por lo que es preciso reemplazarlos”, comunicó el doctor Rivas.