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Dentro de los fumadores activos de Nicaragua se encuentran también los estudiantes de primaria y de secundaria de colegios públicos y privados, quienes inician el hábito entre los 10 y 12 años, según las cifras del Sistema Panamericano de Información en Línea del Tabaco.

En un recorrido que hizo ayer EL NUEVO DIARIO por diferentes centros escolares, sorprendimos a los muchachos fumando en las inmediaciones de sus casas de estudios.
La mayoría de ellos aseguró que lo hacían a escondidas de sus padres y que compraban los cigarrillos sin ninguna restricción en cualquier pulpería de la capital.

Ena Fuertes, dirigente de la Unidad Sindical Magisterial, confirmó que los estudiantes fuman dentro de las aulas cuando los maestros no están, sin embargo, señaló que esto sucede con menos frecuencia que en las universidades, donde los alumnos fuman en todas partes sin inconvenientes.

También comentó que en el currículo del Ministerio de Educación no se les proporciona una información amplia sobre el tabaquismo, considerado un problema de salud pública.

“Hay un tema en la asignatura de Ciencias Naturales, pero muy ligero, no es un tema a profundidad. Tampoco está desarrollado dentro del pensum orientar a los estudiantes que no hagan uso del cigarrillo, porque es perjudicial para la salud, y que en el futuro les puede producir cáncer”, manifestó Fuertes.  

Entre los más fumadores del istmo
En Nicaragua el consumo de cigarrillo inicia en niños entre los 10 y 12 años, y según el Sistema Panamericano de Información en Línea del Tabaco, el que además reveló que en nuestro país, de poco más de cinco millones de personas, el menos poblado de Centroamérica, consume cada año unos 2 mil 400 millones de cigarros, sólo superado por El Salvador, con 2 mil 620 millones y Guatemala, que rebasa los 3 mil 400 millones.

El doctor Francisco Landero, Director Ejecutivo del Instituto Contra el Alcoholismo y Drogadicción, ICAD, comentó que en Nicaragua está vigente la Ley 727 (Ley Para el Control del Tabaco), sin embargo, esta no se ha dado a conocer a toda la ciudadanía nicaragüense, por lo que hasta la fecha no se lleva a la práctica.

Esta Ley incluye la aprobación del Consejo Nacional para el Control del Tabaco, el que está compuesto por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), los ministerios de Salud (Minsa), del Trabajo (Mitrab), de la Familia (Mifamilia), y de Educación (Mined).
Además, debe conformarlo el Consejo Nacional de Universidades (CNU), las asociaciones de pacientes con cáncer, y todas las sociedades médicas relacionadas al tabaco.

Agregó que a pesar de que dicha norma, específicamente el artículo 6, manifieste que se prohíbe fumar en “cualquiera de las instituciones, organizaciones dedicados a la salud, como: hospitales, centros de salud…”, los trabajadores sanitarios son los primeros en incumplir el mandato.

Igualmente, el estatuto estipula que no se puede fumar en los “centros dedicados a la enseñanza o educación pública o privada, ya sea a nivel preescolar, educación primaria y secundaria, educación técnica a todos sus niveles, centros de educación superior, o en centros de enseñanza de cualquier naturaleza”.