•  |
  •  |

Pese al riesgo que corre el país de ver afectado a niveles lamentables su principal recurso hídrico, ni una sola autoridad da explicaciones, ni dice si ya han definido o si piensan atender la situación derivada del daño de tres de las seis estaciones de rebombeo de la planta de tratamiento de aguas residuales del lago Xolotlán lo cual está provocando que alrededor del 40% de las aguas residuales de la capital estén cayendo en el lago.

El nivel del problema es tan grande, que no se puede justificar “tortuguismo, negligencia, falta de planificación, falta de investigación, desconocimiento, funcionarios que trabajan medio día”, dijo Ruth Selma Herrera, expresidenta de Enacal, quien ya el año pasado había señalado la situación.

Se necesitan  acciones inmediatas referidas a la planificación y al diseño de las medidas que solucionen el problema y eviten echar a perder el costoso proyecto, expuso Herrera, pues si se ignora, el lago Cocibolca alcanzará niveles graves de contaminación, y su atención demandaría cantidades exorbitantes de recursos económicos, que un país pobre como el nuestro no tendrá capacidad de asumir. Hasta ahora, el Cocibolca ha podido salvarse autorregulándose y se puede manejar con métodos convencionales y relativamente baratos.  
Está en nuestras manos resolver este problema, dijo Herrera, mencionando entre uno de los primeros pasos necesarios, que la Alcaldía de Managua retome la construcción de las micropresas que detienen las corrientes y evitan que enormes cantidades de lodo terminen en el lago.

Las micropresas
Managua cuenta con 17 micropresas, la mayoría de ellas desaguan en el Xolotlán, estas retienen parte de las aguas que bajan de las partes altas de la capital. La micropresa Los Gauchos es una de las que no van al lago, pues las aguas, luego de pasar por un filtro, van a la laguna de Tiscapa.

Otra de las micropresas que retiene gran parte de las zonas altas de Managua es el embalse de Ayapal, el cual debido a que tiene en mal estado la planta eléctrica causa grandes problemas a los pobladores.

Una de las corrientes más fuertes que va a dar al lago y no se queda en ninguna micropresa es la que pasa por el cauce El Dorado, donde se juntan las escorrentías de otros tres cauces, y las aguas llegan al Xolotlán desde una salida ubicada en el barrio Las Torres.
ALMA destina al año unos 40 millones de córdobas para la limpieza de cauces y micropresas de la capital.

Herrera también explicó que el despale que ha sufrido la capital por el enorme crecimiento urbanístico ha arrasado con buena parte de su capa vegetal, y al faltar reductores de velocidad de corrientes, toneladas de lodo caen en el Xolotlán y le restan capacidad de almacenamiento a su olla. Muestra de ello es que pasó de una profundidad en su centro de 20 metros a entre 8 y 10 metros. Por eso es que no ha tenido capacidad para recuperar su nivel idóneo que es de 39.9 metros sobre el nivel del mar.

A la gestión de la municipalidad también le achaca responsabilidad de la gran cantidad de basura que a través de los cauces termina en el lago, y critica su actuar negligente para emprender obras de mitigación y de manejo ambiental. “¿Y va a seguir la alcaldía de Managua indolente frente a este problema?”, cuestionó.

Otro con enorme cuota de responsabilidad es el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Marena, a criterio de Herrera muchas veces “complaciente” y poco beligerante en la aplicación de sanciones que sienten precedentes en materia de castigo de los delitos ambientales.

Ahora bien, sobre el problema de las bombas de rebombeo de la Planta de Tratamiento, dijo que ya un comité de especialistas y asesores del gobierno deberían estar trabajando en un diseño que evite la pérdida del proyecto, bien planificado, y esta vez sí tomando en cuenta los diversos escenarios que la naturaleza nos puede presentar, pues aquí lo que está fallando es la gestión de riesgo, apuntó.

La propuesta de crear un desaguadero del Xolotlán por el río Tamarindo, Herrera la calificó de “simplista”.

“No han tenido para reparar las tres estaciones de rebombeo para sellarlas y evitar que se les meta el agua, y se está hablando de abrir una salida que es una cuestión que científicamente habría que revisar muy en serio por el impacto (ambiental) que tendría”, agregó.

20 años de trabajo, ¿y los resultados?
Desde 1991 las autoridades ingresaron a la lista de temas prioritarios la situación del manejo de la cuenca del lago Xolotlán. A la vuelta del tiempo nos encontramos conque se han creado instrumentos, emitido decretos y leyes, creado comisiones…, pero muy poco se ha logrado avanzar.

“Nos damos el lujo de coleccionar decretos y leyes que no se cumplen”, lamentó Herrera.