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El procesamiento en España de 20 militares salvadoreños por el asesinato de seis sacerdotes jesuitas y de dos mujeres, el 16 de noviembre de 1989, ha estimulado a los miembros de la orden jesuita en Nicaragua, quienes incluso demandaron que Estados Unidos deporte a los implicados en la masacre, residentes en ese país.

Según el sacerdote Ramiro Martínez, Director del Centro Pastoral de la Universidad Centroamericana, UCA, en Nicaragua, esto abre una esperanza en la lucha contra la impunidad en Centroamérica.

“Hay que destacar que con esta decisión llega una nueva luz para todas aquellas personas que han sufrido violaciones de sus derechos humanos por parte del Estado. Este es un asomo de justicia en Centroamérica, una muestra de que se está rompiendo el muro de la impunidad que han gozado los militares en nuestros países”.

El sacerdote Martínez también recalcó que no puede haber perdón sin “reconocimiento de un delito ni esclarecimiento de los hechos”, e insistió en la necesidad de que “los culpables dieran la cara y rindieran cuenta ante la justicia”.

“Recordemos que este fue el asesinato de personas que estaban ejerciendo la conciencia crítica de la sociedad. Eran hombres brillantes, escritores, intelectuales, catedráticos, rectores, hombres que criticaban las disparidades sociales y que estaban promoviendo el diálogo y la paz en El Salvador”, señaló el sacerdote Martínez.

 

Instituciones centroamericanas débiles
El juez Eloy Velasco, de la Audiencia Española, emitió orden de búsqueda y de captura internacional a 20 militares relacionados con el crimen, tras varios intentos fallidos de hacer justicia en el país salvadoreño.

“Los miembros de la Compañía de Jesús siempre insistimos en que fuera el sistema judicial de El Salvador el que juzgara a estos criminales, pero solo hubo un juicio amañado con un jurado de conciencia. Esto demuestra que las instituciones centroamericanas no son lo suficientemente independientes como para enfrentar a sectores tan poderosos como los militares”, añadió el sacerdote jesuita.

Hizo hincapié en la necesidad de fortalecer las instituciones jurídicas y policiales en Centroamérica, “para que grupos como estos no queden al margen de la ley”, y se mostró complacido por el mensaje de fortaleza transmitido por los sistemas internacionales.

“Esto demostró que en un mundo globalizado las instituciones internacionales son más poderosas que los Estados individuales, y que pueden ejercer presión para lograr justicia”, insistió el sacerdote.

 

Los EU deben extraditar
El sacerdote jesuita hizo un llamado a Estados Unidos para que su discurso fuera coherente con sus actos, ya que muchos de estos militares están refugiados en el vecino país del norte.

“Esperamos que así como los Estados Unidos piden justicia y extradición en los casos de narcotráfico, den el ejemplo y deporten a estos criminales para que enfrenten su compromiso con la justicia”, indicó.

 

Autores intelectuales en el banquillo
Juan Bautista Arríen, Director del Ideuca en Nicaragua,  hizo un llamado a encontrar a “las cabezas que tramaron el asesinato”, ya que de nada sirve enjuiciar a quienes solo fueron “un instrumento”.

“Yo pienso que este es un paso importante en materia de Derecho Internacional, ya que demuestra que las presiones externas son buenas cuando están a favor del bien. Esperamos que con esta decisión se aprese a quienes tramaron este siniestro hecho, y no solo a quienes apretaron el gatillo”, comentó Arríen.

Y añadió: “Así como pasó con los nazis, esta es una prueba más de que existen delitos que nunca prescriben, ya que al final toda la comunidad internacional se levanta para hacer justicia”.

 

UCA de El Salvador exige beligerancia
Por otro lado, la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador consideró "importante" la decisión de la Audiencia Nacional de España.

"El sistema salvadoreño, al igual que lo está haciendo ahora la Audiencia Nacional (de España), puede investigar qué fue exactamente lo que ocurrió en aquellos días y por qué fueron asesinados, y quién, de dónde surgió la orden de asesinar a los jesuitas y a sus colaboradoras", afirmó el rector de la UCA, el jesuita Andreu Oliva.

El religioso celebró la decisión de la justicia española, pero insistió en que estos hechos deben investigarse en el país.

"Sabemos que hubo unos autores intelectuales y unos autores materiales, y los que fueron juzgados en El Salvador fueron los autores materiales, pero los autores intelectuales nunca fueron juzgados, ni siquiera se nos ha revelado cuál fue la verdad y quiénes son los que tienen responsabilidad", sostuvo.

Aseguró que están en conversaciones con el gobierno salvadoreño, pero admitió que han avanzado "muy poco" al no haberse iniciado un proceso de investigación sobre la autoría intelectual de este múltiple asesinato.