•   Corresponsal / Miami  |
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Los empleados nicaragüenses en el Consulado en Miami se refieren a Armando Molina como uno de los amigotes del círculo íntimo del Cónsul Luis Martínez.
“Es el fantasma del consulado”, dijo una fuente confiable a este periodista. “Por aquí nunca se aparece”, agregó. “A lo mejor viene a trabajar cuando el consulado está cerrado, después de las seis de la tarde”, puntualizó con ironía.

Lo que agrega amargura a la mayoría de los empleados consulares, es que el señor Molina, quien ostentosamente se presenta con el cargo Asesor Comercial, es que devenga un salario de US$3,500 mensuales, cifra que ninguno de los 14 empleados sueña con alcanzar, pese a los muchos años que llevan trabajando en esta sede.

La fuente agrega que con el cónsul Martínez, la presencia diplomática en eventos culturales que promueven aquí agrupaciones nicaragüenses, ha sido totalmente nula. En la administración de otros funcionarios consulares, en el pasado, se hacía notar la presencia de diplomáticos nicas en eventos culturales de importancia, dijo.

Se alega que este Consulado no dispone de fondos para apoyar y para promocionar a artistas que dan brillo y prestigio a Nicaragua. Esto podría ser cierto.

Pero la fuente consultada por este corresponsal, enfatizó que con la cantidad de dinero que se le paga al Asesor Comercial por un trabajo que no cumple, se pueden respaldar eventos recreativos y culturales en esta Ciudad del Sol.

“Durante las exequias al recién fallecido pintor César Caracas, ningún funcionario del Consulado hizo acto de presencia, desaire que menoscaba el nombre de un país que ha dado al mundo grandes artistas”, concluyó nuestra fuente.

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