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El Embajador de la República Islámica de Irán en Nicaragua, Morteza Khalaj, calificó de “ridículos, tontos, maleducados e irrespetuosos” a los funcionarios de la Dirección General de Migración de Costa Rica, que el pasado 24 de mayo lo retuvieron por siete horas en la frontera cuando intentaba cruzar en viaje hacia la vecina del sur, y que lo hicieron pasar diversas dificultades.

Khalaj envió una carta a EL NUEVO DIARIO, donde cuenta todos y cada uno de los pormenores de lo que vivió junto a su esposa y a su hijo, en la frontera de Peñas Blancas, donde fue fotografiado desde todos los ángulos y sometido a maltrato mental y emocional.

El diplomático relató que el 24 de mayo llegó a las 9 de la mañana a la frontera entre Nicaragua y Costa Rica. La documentación migratoria que presentó al momento de llegar a la Aduana, fueron pasaportes con visas diplomáticas otorgadas por las autoridades costarricenses para ingresar a ese país.

“Las cartas diplomáticas, documentación del automóvil estaban completas y en regla, esperábamos pasar fácilmente la frontera e ingresar a Costa Rica”, afirma Khalaj en su carta.

“A pesar de ello” –añadió-- “el jefe de la Oficina de Migración, cuyo nombre es Edgard Aguirre Rodríguez, sin ofrecer ningún tipo de explicación clara nos mantuvo en condiciones no respetuosas, y además nos había confiscado nuestros pasaportes y nos hizo esperar”.

Pormenoriza en nueve puntos los maltratos
Khalaj envió la carta a END luego que medios de comunicación de Costa Rica han publicado versiones “no correctas”, basadas en información que brindaron las autoridades migratorias de aquel país sobre el asunto.

El diplomático detalló en nueve puntos las cosas que ocurrieron en la frontera, señalando, en primer lugar, que el alegato de parte de Costa Rica de que su viaje lo iba a realizar vía aérea y no terrestre, “es completamente falso, ya que toda la documentación del vehículo de la embajada (de Irán en Managua) se había facilitado a la embajada de Costa Rica en Managua y ellos estaban al tanto”.

De igual forma, rechaza el argumento de los costarricenses sobre la visa diplomática en el pasaporte ordinario de su hijo, pues jamás se lo mencionaron, “y lo único que nos dijeron es que nosotros pertenecemos al grupo de países número 4 y no tenemos permiso de ingresar a Costa Rica”.

Luego de hora y media de espera, Khalaj pidió que les devolvieran sus documentos de viaje para regresar a Nicaragua, “y más bien incautaron los pasaportes… y de manera grotesca nos dijeron que nos regresáramos a Nicaragua donde nos devolverían los pasaportes”, a lo cual respondió que no volvería sin su documentación y que no estaba interesado en pasar la frontera por la manera en que habían sido tratados, por lo cual se quejarían oficialmente.

Fue hasta las tres de la tarde de ese día, cuando a pesar del calor que les agobiaba, Khalaj dice que junto a su familia se mantuvo en su automóvil, esperando que les devolvieran sus pasaportes, pero ahí fueron motivo de múltiples fotografías sin explicación alguna.

“La Policía aduanera y los funcionarios costarricenses de manera maleducada, comenzaron a tomar fotos de diferentes partes del vehículo, y a pesar de que de manera muy tranquila nos manteníamos en el vehículo, nos mantuvieron rodeados”, señaló el diplomático, quien indica que insistió en que le regresaran sus papeles, y ante la negativa, “alcé mi voz”.

Luego de esto, logró comunicarse con la embajada de su país en Managua, y les orientó que informaran a la embajada de Costa Rica en la capital lo ocurrido, y tuvo como respuesta que los funcionarios ticos les orientaron que siguieran con su viaje, que no regresaran a nuestro país.

¿Siguen o se van?
Esa fue la pregunta que Khalaj dice que les hicieron los funcionarios de Migración, una vez que desde Managua había llegado la “aclaración” de todo lo relacionado a sus papeles de viaje. “En este instante pensé: si nos regresamos ellos podrán alegar que nuestra documentación tenía problemas y (que por eso ) ellos no nos dieron permiso de entrar al país, y así la comprobación de su mentira sería fácil”, relató.

“Por esa razón” --sostuvo-- “aunque estaba indignado y no quería ir a Costa Rica, entramos al país. Cabe mencionar que después de siete horas de espera, ya habíamos perdido nuestra programación, la cual había sido la razón de nuestro viaje”.

“El alegato de los periódicos costarricenses… de que nosotros queríamos entrar por la fuerza a dicho país, es tan ridículo y tonto que ni merece ninguna respuesta”, concluyó el embajador iraní, haciendo referencia a lo que funcionarios ticos dijeron a medios de su país.

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