•  |
  •  |

Aunque tres de las estaciones de rebombeo de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas de Managua, PTAS, no están en funcionamiento por desperfectos, el cargo que tienen que pagar los abonados en Managua sigue saliendo reflejados en sus recibos de agua potable, por lo que dos comisiones de distintos barrios se presentaron al Instituto Nicaragüense de Defensa de los Consumidores, Indec, a pedirles que hablen con las autoridades de Enacal.

Los quejosos adujeron a los representantes del Indec que de nada sirve que estén pagando el importe si las estaciones de rebombeo no están funcionando, y de todos modos el 40% de las aguas residuales sigue cayendo en las aguas del lago Xolotlán.

Marvin Pomares, Director Ejecutivo del Indec, indicó que dos comisiones bastante significativas de los barrios “Camilo Ortega” y Villa Reconciliación se acercaron a las oficinas, con recibos en mano, pidiendo que mientras las tres estaciones de rebombeo estén dañadas se suspenda el cobro.

“Deberían suspender el cobro que sale en la factura, no pueden estar cobrando por algo que no está funcionando, hay que suspender, y cuando vuelvan a funcionar las estaciones que reintegren el cobro”, aseguró.

Hoy el Indec solicitará a Enacal la suspensión del cobro que afecta a los más de 120 mil abonados de la aguadora solo en la capital, si se rehúsan a dar solución a la inquietud, procederán a realizar protestas para que se elimine el cargo por la PTAS o para que arreglen las estaciones de rebombeo dañadas.

La tarifa
El cobro se implementó desde 2008, cuando además del cargo fijo, consumo de agua y alcantarillado sanitario se agregó a los recibos el pago por tratamiento, el cual previamente fue aprobado por el Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, INAA. Dicho pago iba a ir en dependencia de las tarifas que pagaban los usuarios.

El cargo por tratamiento iba a oscilar entre los nueve hasta 50 córdobas, dependiendo de las cantidades de metros cúbicos mensuales que se iba a consumir. Para implementar este cobro se dieron tres meses de gracia y se aplicó a partir de julio de ese año.

El parámetro que las autoridades de Enacal iban tomar en cuenta para el cobro era que por cada metro cúbico de agua que llegara a la casa de cada uno de los abonados, se iba a cobrar en promedio de unos 40 o 43 centavos, lo que al mes --de acuerdo con la tarifa-- daba la cifra por el cargo de tratamiento que iban a pagar.

En pocas palabras, a los clientes de la aguadora que consumen mayor cantidad de metros cúbicos al mes, es a quienes les sale más alto el cargo por tratamiento.

Aún más, tienen que pagar los clientes que habitan en residenciales, cuya cifra por metro cúbico sería de más de 90 centavos, esto es válido si consume menos de 50 metros cúbicos al mes, si sobrepasa la cantidad, podría llegar a pagar hasta más de dos córdobas por metro cúbico.

Por estas razones, los pobladores capitalinos están alarmados, pues no quieren seguir pagando por un servicio que ni siquiera está funcionando, razón por la cual están pidiendo la inmediata suspensión del cobro.

Conoce magnitud del problema
Según declaraciones del asesor presidencial para asuntos ambientales, Jaime Íncer, desde octubre del año pasado el gobierno está enterado de las dimensiones del riesgo que representa el aumento del nivel del lago Xolotlán, tanto para pobladores como para la infraestructura cercana, entre las que mencionó el proyecto millonario de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas.

Incer, bajo la aclaración de que no ha comprobado el desperfecto de las tres estaciones de rebombeo de la planta, reconoció que el paso de agua contaminada del Xolotlán al Cocibolca por medio del río Tipitapa es un tema “prioritario”.

Señaló que se requiere una solución de ingeniería para definir las características del desagüe temporal del Xolotlán.

Como asesor presidencial en temas ambientales, dijo que ya cumplió su labor de ponerlos al tanto de la situación, y hasta lo del desagüe al Xolotlán por medio del río Tamarindo, que desemboca en el Pacífico. “Una cosa es dar la idea y otra implementarla”, indicó.

Por su parte Maura Paladino, del Centro Humboldt, enfatizó en la responsabilidad y en la obligación de Enacal en el manejo de la planta. Además, señaló la debilidad del diseño de las estaciones de rebombeo, al margen del comportamiento del nivel del lago Xolotlán, que carece de un plan de contingencia.

Según Paladino, una de las mayores dificultades en ese sentido es que se hacen mediciones de los volúmenes de agua que están siendo depositados al lago por medio de las escorrentías, lo cual debe trabajarse a nivel interinstitucional.
Remarcó la urgencia con que debe abordarse el tema, y dijo que a la fecha ya el comité de manejo de la cuenca 69 a la que pertenecen los dos lagos debería estar sesionando. “Es urgente que se pongan a trabajar y puedan cumplir la función que tienen y está establecida”, apuntó.