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La decisión de un juez español para procesar a  los 20 militares involucrados en el asesinato de 4 sacerdotes jesuitas, su cocinera y su hija de 16 años, ha dado un nuevo aliento a la comunidad religiosa en su lucha histórica por que se haga justicia.

El sacerdote Julio César Sosa, Miembro de la comunidad Jesuita Villa Carmen y docente de la facultad de Ciencias Sociales y Humanidades y Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA) en Nicaragua, hizo un llamado a las autoridades salvadoreñas para que inicien un proceso judicial dentro del país.

“Este es una oportunidad única para que el gobierno de El Salvador enmiende los errores del pasado. Es urgente que aprendamos a administrar justicia y sentar un precedente importante que no deje margen a la impunidad”

El sacerdote insistió en que ésta es una oportunidad única para todo el pueblo salvadoreño, el cual puede demostrarle al mundo “que delitos como éste son ampliamente condenables”
Señaló que los jesuitas desean “una justicia bíblica hebrea”, en la que el juez va hacia la víctima y al lugar donde se ha cometido el delito para rescatar la justicia.

“La justicia no debe entenderse como un regalo o un favor, es una conquista que debe proteger a los vulnerables y resarcir los daños morales que le han infringido sus victimarios”, señaló el sacerdote Sosa

Estado y Ejército deben reconocer sus errores
De igual forma, el sacerdote jesuita insistió en que hay que ir más allá de las personas, ya que son las instituciones las responsables.

“A nosotros no nos interesan los nombres sino la responsabilidad del Ejército y el Estado en una generación que actuó como una mafia institucionalizada en El Salvador, que se apoderó de estas entidades y cometió crímenes horrendos. De nada sirven los nombres. Aquí el ejército tiene que limpiar su imagen reconociendo que ejercieron abuso de poder”, insistió el sacerdote.

También pidió una revisión exhaustiva del comportamiento de la institución para que estos crímenes “no vuelvan a cometerse”.

“Nosotros queremos que el Ejército se sienten en el banquillo de los acusados y que en el juicio se demuestre si hubo orden institucional o no. Ese es el verdadero reto. Porque el actor intelectual fue la organización, no los soldados que cumplían órdenes”, insistió el jesuita.

Peligro de un proceso viciado
En 1993, el director de la Escuela Militar de San Salvador, coronel Guillermo Benavides, fue culpado de participar en la masacre  junto al teniente Yussy Mendoza, pero ambos quedaron en libertad con la ley de amnistía emitida en El Salvador bajo un juicio amañado, sólo cinco días después de un informe que corroboró la participación de varios generales del Ejército.

La decisión tuvo amplio rechazo por parte de la sociedad salvadoreña, la comunidad jesuita y varios sectores de intelectuales ya que fue una burla y una demostración de la impunidad de los autores de la muerte de los jesuitas y de numerosas matanzas por parte del Ejército. Hoy, aún existe temor de que se realice otro proceso amañado.

“Este es un proceso que nunca se ha podido llevar porque los implicados detentan gran poder y se consideran superiores a la justicia, y porque entendemos que ésta es sinónimo de poder. Pero la justicia purifica al verdugo y rescata a las víctimas, porque no es venganza destructiva sino una forma de garantizar que estos delitos no vuelven a ocurrir”, insistió el sacerdote.

Juicio sería prueba de madurez política
El sacerdote también insistió en que un juicio limpio sería prueba de madurez política.
“Esto es un examen para el país, porque todavía existen muchas heridas que no han cicatrizado. Por eso, la Compañía de Jesús ha insistido en este caso, no para que se entienda como una venganza sino para que ayude a la recomposición social.

La testigo ocular
El sacerdote también recalcó que hoy existe una testigo ocular que está revelando nombres, y que espera que esto marque la diferencia.

“Hoy esta persona se siente más segura que en el pasado y está revelando nombres que antes no se manejaban. También han surgido nuevas pruebas que pueden conducir a esclarecer la verdad. Porque sólo la verdad concilia y contribuye a la sociedad”, comentó Sosa.

Embajada guarda silencio
Intentamos comunicarnos con la Embajada de El Salvador para saber su opinión al respecto pero al cierre de esta edición no habíamos obtenido respuesta.