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La violencia es una preocupación para la niñez y la adolescencia nicaragüense, y eso quedó plasmado la semana pasada en el conversatorio que niños, niñas y adolescentes sostuvieron con representantes del  Fondo de las Naciones Unidas para la infancia Unicef, y María Machicado, Oficial a cargo de Unicef Nicaragua, quien nos habla sobre el mensaje llevado a las autoridades estatales.

¿Qué consideraciones tiene Unicef en tanto a las condiciones de inseguridad en que vive niñez y adolescencia en Nicaragua?
Hay que empezar considerando que son los niños y las niñas, las principales víctimas de la violencia, más que victimarios. Esto ocurre tanto dentro del hogar como en las calles, algo que los mismos niños manifestaron la semana pasada. Por esto tenemos que preguntarnos qué tipo de valores estamos implementando en las familias, en las comunidades y la sociedad en general. Qué hacemos para promover una sociedad menos violenta y una cultura de paz o resolución de conflictos. Lo dañino es que la violencia vivida se reproduce en la vida adulta, en su comportamiento fuera de sus hogares y --de no trabajar en ello-- vamos a seguir reforzando el círculo negativo y de violencia. Es una preocupación de nosotros --Unicef-- que la niñez sea la principal víctima y sean el resultado de otras dinámicas que los afectan. Entre las formas de violencia no sólo está en lo físico, sino también en las palabras degradantes e incluso en no escucharlos y dejar a un lado su opinión.

¿Qué se puede hacer para atacar el problema?
Una de las medidas que deben promoverse es la inversión para más educación, más atención a la niñez y adolescencia, más espacios en los que se pueda desarrollar, y en Nicaragua hay muchos espacios. El trabajo preventivo realizado por la Policía Nacional es un ejemplo para la región. Algo que tenemos que destacar son los esfuerzos por retener a los niños en las escuelas, hay más alcaldes dispuestos a invertir en centros recreativos en espacios recreativos y culturales.

¿Qué mensaje pueden enviar a la juventud que exige reformas al Código de la Niñez?
Un mensaje importante para los jóvenes es que subir las penas va en contra de la propia juventud, ya que es estigmatizante. Nosotros en estos momentos reconocemos que los casos cometidos por adolescentes son los menos, y más bien hay que entender que los jóvenes son las víctimas de la violencia. Estaríamos estigmatizando a la adolescencia como una etapa de conflicto y problemática. Por el contrario, lo que deberíamos hacer es tratar con dignidad a los jóvenes y adolescentes, que tengan un justo proceso, y ver que los sistemas jurídicos sean respetuosos en derechos humanos y los procesados tengan oportunidad de reflexionar sobre lo que han hecho y reconocer los derechos de los otros. Los sistemas punitivos y represivos lo que han demostrado es crear más rebeldía, y crearemos mayor violencia si no se les reinserta socialmente.

Utilicemos este caso más bien para ver si el sistema no está funcionando, cómo podemos mejorarlo y cómo ha funcionado en otros casos, y démosle oportunidad a estos adolescentes de arrepentirse, de aprender y resarcir los daños. La capacidad de movilización de los jóvenes, por sus inquietudes y por sus preocupaciones por el mundo que los rodea es muy importante, y hay que tomarlos en cuenta. Lo que necesitamos es que esas preocupaciones que tienen sean resueltas a través de las medidas adecuadas. Si hay preocupación de adolescentes que están en conflicto con la ley, la solución no es el endurecimiento de penas.

¿Qué plantea Unicef ante este problema?
Un sistema judicial de mano dura no funciona en la región. No podemos equiparar a Nicaragua con otros países de Centroamérica porque viven otras realidades, y cada país debe tener su marco jurídico de acuerdo a sus condiciones. Cada país debe tener la posibilidad de discutirlo y de concensuarlo. En este momento hay voces a favor y en contra, pero antes de proponer un cambio a luz de un evento tan dramático que ha conmocionado a toda la sociedad --como la muerte del joven universitario--, y antes de revisar los marcos jurídicos, hay que estar claros de que las propuestas tienen que ser siempre para mejorar y modernizar, tomando en cuenta el interés superior del niño y de la niña. No con un sistema más represivo, eso no nos lleva a una sociedad democrática basada en derechos humanos.

¿Qué referentes hay sobre el endurecimiento de las penas contra adolescentes en otros países?
Eso lo hemos visto en otros países como El Salvador y Honduras. No se logra reducir los índices delictivos con el endurecimiento del castigo. Lo que se debe  buscar, de acuerdo con la Convención de los Derechos del Niño, es que los países tengan medidas socioeducativas, y podamos recuperar a los adolescentes, a través de una justicia que cumpla con los procedimientos, pero que esos procedimientos tomen en cuenta que esos adolescentes están en etapa de formación, y las medidas deben buscar la reinserción, así como un proceso de reflexión, para que comprendan lo hecho y puedan reparar el problema. Por eso, la Convención establece la necesidad de una justicia especializada, porque son personas que están en etapa de formación y toda la sociedad tiene una responsabilidad para reconducir esos comportamientos.

Programas para prevenir delincuencia juvenil
Recordó que las instituciones gubernamentales tienen diversos programas destinados a prevenir la delincuencia juvenil, entre estas instancias nos encontramos  a la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional. A través de esta, se impulsa el Programa Preventivo DARE, o Educación para Resistir el Abuso de las Drogas; también el programa Segundo Paso, que es un currículo educativo para la prevención del consumo y abuso de la violencia y de las drogas, que forma parte del Programa diseñado en Estados Unidos por la Fundación Comité para Niños.

Además, se desarrolla el programa preventivo conocido como Great (Educación para Resistir el Ingreso a Pandillas, la violencia, abuso del alcohol y las drogas), y otro enfocado en la labor de la Policía comunitaria para rescatar a la comunidad de las garras del crimen y de la violencia, relacionados con pandillas.

Así mismo, está el modelo de atención SARA, que utiliza como instrumento la observación, que está concebido para la solución de problemas. Su objetivo es identificar los problemas de faltas y de desórdenes al orden público que se presentan en el vecindario, barrio o comunidad; asimismo, entender las condiciones que causan estos problemas, y, a la vez, brindar respuestas para promover el desarrollo e implementación de las posibles soluciones; una vez implementado el modelo se evalúa para determinar el impacto que tuvo.