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Representantes y miembros de organizaciones de mujeres y de derechos humanos nicaragüenses, hondureños y salvadoreños, fueron agredidos por la fuerza pública, debido a que portaban pancartas y camisetas alusivas a su movimiento social, frente al local donde se celebraba la 41ª Asamblea de la Organización de Estados Americanos sobre Seguridad Ciudadana en la Américas.

Los nicaragüenses afectados son María Isabel Maltez Huezo, Marta María Blandón Gadea, Elia Margarita Palacios Jiménez, Bertha Massiel Sánchez Miranda, María Teresa Ochoa Espinoza, y el doctor Oscar Flores Mejía, quienes junto a los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños fueron rodeados, expulsados a empujones, arrastrados y detenidos por momentos, por reclamar manifestarse públicamente en defensa de los derechos de las mujeres.

Desde El Salvador, vía telefónica, Blandón, Directora de Ipas Centroamérica, una de las personas afectadas por la represión, consideró contradictorio que durante una conferencia sobre el tema de la seguridad ciudadana, los ciudadanos por ejercer sus derechos sean reprimidos.

El lamentable hecho ocurrió el domingo al atardecer, y el lunes se entregó una carta de denuncia a la señora Gilda Bolt González, Embajadora de Nicaragua ante El Salvador, solicitando interponer una enérgica protesta ante la Cancillería  de El Salvador, por la violación al derecho a manifestación pacífica y respetuosa. Hoy las personas agredidas realizarán una conferencia de prensa en el Instituto de Derechos Humanos de la UCA de El Salvador, Idhuca.

Según Blandón, el grupo era de 16 personas de diversas nacionalidades, y en Casa Presidencial habían estado con las pancartas y con sus camisetas, y a eso de las 6:15 de la tarde se trasladaron cívicamente y en silencio a la entrada del lugar de sesiones, donde la seguridad les dijo que se retiraran al bulevar al otro lado de la vía pública, y así lo hicieron, sin embargo, a los pocos minutos les exigieron que se retiraran de ahí. Ante eso, los acompañantes salvadoreños alegaron que eso era violatorio a sus derechos, por lo que fueron rodeados por docenas de  agentes, entre policías, antimotines y miembros del Ejército. Algo de lo que fue testigo la representante de Unifem de Argentina.

Así iniciaron los empujones, y primero arrastraron a los hombres hasta otro sector, y después a las mujeres.