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El oficial Jorge Trinidad Cerda Zeledón supo que tendría su motocicleta el mismo día que el presidente Daniel Ortega anunció que el bono “cristiano, socialista y solidario” tendría un incremento de 250 córdobas, el pasado fin de abril, en vísperas de celebrar el Día de los Trabajadores.

Recuerda que lo oyó en la radio, y de inmediato hizo números: “En total, a partir de mayo serían unos 34 dólares”, pensó. La mensualidad de la moto estaba completa.

Cerda Zeledón “no calienta” el monto del bono, pues en la misma ventanilla que lo recibe deposita la mensualidad de la moto.

“Bueno, ya no ando en bus. Eso es una ganancia”, añade, mientras deja la sucursal de un banco en el Centro Comercial Managua, al mediodía de ayer.

Quiere planilla, “pero peor es nada”
La enfermera Mercedes Ojeda se declara inconforme con el hecho de que el bono no está incluido en su planilla. Ella hace fila a la misma hora que Cerda Zeledón en un banco de Carretera Norte. Ha calculado que ganaría más si así fuera, pero admite que “peor es nada”.

Tras 25 años de laborar para el Minsa, en el Centro de Salud “Francisco Buitrago”, dice que se merece más.

La voz más sobresaliente es la de Giovany Pérez, afanador del hospital estatal Solidaridad.

“Hay que decirlo, estaríamos peor”, dice, sin dirigirse a alguien en específico. ¿Usted siente que el bono le ha ayudado a su economía familiar? --le preguntamos. --“Sí, señor. Mire, ahora comemos mejorcito, uno sale a dar su vuelta con la familia. Sí ayuda”, insiste.

Más dinero en movimiento
Economistas independientes consultados ayer, creen lo mismo, que el bono ha venido a mejorar el poder adquisitivo de las familias que lo reciben; unas 155 mil, según cifras del gobierno. “Hay un impacto, y es real y contable”, dice el sociólogo y economista Cirilo Otero.

Hasta mayo de este año, la repartición del “bono” significó una erogación equivalente de 42.7 millones de dólares. Con el aumento reciente, se calcula que la erogación será el equivalente a 63.2 millones de dólares al año. “Eso es plata circulando, y claro que llega al comercio, impacta”, añade Otero.

Adolfo Acevedo, otro economista consultado, coincide en que el bono ha significado un mayor poder de compra en las familias beneficiadas.

Explica Acevedo que para un sector de bajos ingresos ese monto es sustancial.

Cita, por ejemplo, que un trabajador que gana en estos momentos 5,000 córdobas, tiene capacidad para cubrir el 53.5% de la Canasta Básica.

“Si a esos 5,000 le sumás el bono, este trabajador puede llegar a cubrir hasta el 62.5% del costo de esa canasta”, amplía Acevedo.

Otero agrega que otra forma de admitir el impacto es a la luz de los indicadores de pobreza. Recuerda que en un país como el nuestro, la gente considerada pobre, vive con un dólar o menos por día.

“El bono son cerca de 34 dólares al mes,  es un dólar más por día, hay un impacto, e incluso afectará los indicadores de pobreza, eso es un hecho”, advierte Otero, quien no descarta verlo reflejado en los estudios de pobreza que en el futuro se hagan en el país.

Otero destaca que hay una recuperación del consumo en las familias beneficiadas. “El sector alimento es el primero, se está comprando más alimentos”.

Pero, ¿es solo en alimento en que se invierte el bono?, preguntamos. Otero dice que es la primera inversión. A su escala agrega dos rubros más: transporte y bebidas espirituosas. Acevedo prefiere creer que los beneficiados están enfocados en mejorar la vida en casa, con la adquisición de productos de consumo familiar.

Confirmando el análisis de los economistas, Giovanny Pérez  dice que la mitad de su bono lo deja para costear los pasajes del mes y la otra mitad lo ocupa para gastos varios.

Ojeda señala que todo va a los gastos de la casa, y Cerda Zeledón responde que solo tiene la esperanza de seguir  contando con él para ir al día con las cuotas de su motocicleta.