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Manolo Fernández, especialista en siquiatría y docente de la carrera de Psicología de la UCA, expresó que eso de la legalización de las drogas es solo una visión económica.
“Con esto se pretende disminuir el narcotráfico y destinar menos dinero para el control de las fronteras, uso de aviones y policías, porque al legalizar estas sustancias ya no habría necesidad de tomar estas medidas”, explica el especialista.

No obstante, no existe ninguna base para asegurar que los consumidores dejarán de ingerir las drogas por el simple hecho de su legalización, ya que la adicción es un problema multifactorial que involucra aspectos hereditarios, familiares, sociales.

“Yo pienso que si se tiene más exposición a ese factor de riesgo, más bien se va a estimular el consumo al facilitar el acceso. Ver esto como una posible solución es parte de una visión parcializada del problema, que deja a un lado dos aristas principales: la educación y la salud”, explica el doctor Fernández.

En Nicaragua, apenas un 3% del PIB es destinado a salud y a educación, medio millón de niños no van al colegio y un 50% no entran al preescolar.

 “En torno al tema de las drogas existe mucha ignorancia, porque todavía son un tabú. Los padres no asumen que sus hijos han probado la droga al menos una vez, ni se apropian de una paternidad responsable hasta los 21 años”, señala el especialista.

Adicciones no están en agenda de Salud
El otro aspecto a considerar es que se carece de un sistema de salud con un manejo adecuado de las adicciones, ya que los hospitales del Ministerio de Salud carecen de protocolos de atención y de seguimiento a los pacientes que sufren una adicción.

“El otro problema es que en el país solo existe un hospital con especialistas en salud mental, que es el psiquiátrico, pero este tiene muy pocas camas. El resto de los hospitales del país carece de un centro de salud mental, por lo que el abordaje de los pacientes se basa en el criterio clínico del médico”, advierte el Dr. Fernández.

Dejar puerta abierta es peligroso
El consumo de drogas es una realidad que requiere un trabajo integrado entre la familia, los maestros, los medios de comunicación y los jóvenes, y no una solución que solo facilitaría su compra. El Dr. Francisco Martínez, neurólogo y psiquiatra de la Clínica San Francisco, señala que Nicaragua tiene un marco jurídico e institucional demasiado débil como para despenalizar el consumo de drogas.

También expresa que una despenalización del consumo de drogas podría ser altamente perjudicial, ya que solo pretende trasladar la realidad de ciertos países europeos a Nicaragua.