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El Instituto Nicaragüense de Energía, INE, detectó una extendida red de tráfico de combustibles vendidos a granel y almacenados en barriles y en bidones. Todavía ayer no se conocía el origen del producto inflamable, pero la cantidad almacenada, y lo artesanal y clandestino del comercio, indica que le es extraído a un proveedor que maneja grandes volúmenes.

Las autoridades del INE no ampliaron información sobre el tema, más que lo anunciado en un comunicado que hicieron circular ayer, y donde alertan a los responsables a que detengan la práctica por violentar la Ley de Suministros de Hidrocarburos, so pena de enfrentar procesos judiciales.

Supimos, no obstante, que la autoridad intervino los negocios tras inspecciones simultáneas realizadas en Managua y en varios municipios del país. Sin confirmación aún oficial, conocimos que fueron allanados puestos que funcionan en Managua (Mercado Oriental), en San Carlos, en Ometepe, en Rivas y en otros municipios.

“El origen del producto deberá investigarlo la Policía”, dijo una fuente ligada a las inspecciones, y agregó que los responsables de estos puestos de venta fueron notificados que por ley deberán presentarse al Ministerio de Energía y Minas.

 

¿Quién provee?
Ninguna fuente oficial de las buscadas ayer quiso adelantar algún dato sobre el origen del producto. Las gráficas a las que END tuvo acceso y que son pruebas del almacenaje ilegal de gasolina y de diesel, muestran estanques plásticos medio llenos, bidones y barriles a capacidad. Además de los embudos con que se carga o se descarga el producto.

En noviembre de 2006, este rotativo dejó en evidencia que varios puestos de venta ilegal de combustibles, unos establecidos en el Mercado Oriental y otros en las entradas a la capital, eran alimentados con combustibles que militares y civiles “ordeñaban” de una bomba del Ejército de Nicaragua.

“Esta es una práctica ilegal, pero además es sumamente peligrosa”, señala el jefe de la Dirección de Bomberos, Miguel Alemán.

“Toda venta a granel está prohibida, a menos que se trate de lugares que no cuentan con una bomba de gasolina cerca, y claro, tiene que contar con un permiso”, añadió Alemán.

El funcionario dijo que ellos han advertido de barriles de hasta 55 galones, de los cuales se ofrece combustibles, sobre todo a la entrada de poblados fronterizos.
“Hemos insistido en que debe haber una regulación más fuerte de parte del mismo INE, de la misma Policía que debe decomisar el producto, investigar y parar el tráfico”, expuso Alemán.

 

Una bomba de tiempo
José Antonio Delgado, Master en Salud Pública, dijo que además de que este tipo de negocios es una “bomba de tiempo”, por lo inflamable del producto que comercializa sin medidas adecuadas, existe también una afectación a las poblaciones que lo rodean.

“Hay una realidad: este producto emana gases nocivos para la salud de la gente. No se descarta que la exposición puede causar alergias en la piel, intoxicaciones y trastornos respiratorios”, advirtió Delgado.

Según Alemán, este tipo de comercio ha dejado grandes tragedias, como un gigantesco incendio ocurrido hace dos años en el muelle de Bluefields. “Hay mucho peligro. Claro, también es un modo de vida, pero a veces el costo es mayor”, advirtió.