•   Lima / El País  |
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Las declaraciones de algunos portavoces del partido de Ollanta Humala a favor de trasladar al expresidente Alberto Fujimori, de 72 años, a una prisión común, han disparado las acusaciones por parte del fujimorismo de revancha hacia los nacionalistas. ‘Siempre he pensado que debería ir a Piedras Gordas, a la base naval [de El Callao]’, declaró en televisión Omar Chehade, uno de los candidatos a ocupar la vicepresidencia humalista. ‘¿Con Abimael Guzmán [líder de Sendero Luminoso]?’, le preguntó la entrevistadora... ‘O con su socio Montesinos [por el siniestro exjefe del servicio secreto]’, respondió.

‘En Argentina, Jorge Videla [el primer jefe de la junta golpista de 1976] está condenado a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad, y está en un penal común’, insistió el político. ‘Es un acto de venganza, un expresidente no se puede mezclar con presos comunes y terroristas’, replicó el dirigente fujimorista Rafael Rey. Para calmar los ánimos, una portavoz humalista tuvo que salir a decir que las declaraciones de Chehade habían sido a título personal, y que la prioridad del partido era avanzar en la formación del Gobierno.

Las organizaciones de derechos humanos están de acuerdo en que las condiciones carcelarias del líder fujimorista son de privilegio, pero creen que el nuevo Gobierno no debe apresurarse a tomar una decisión al respecto. Fujimori es el único interno en la cárcel de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (Diroes), un recinto limeño de 10,000 metros cuadrados con un jardín privado donde, según la prensa local, el expresidente recibe muchas visitas, da largos paseos y cuida de sus flores con dedicación.

Masajes y comida a la carta
Condenado a 25 años de prisión por crímenes contra la humanidad y corrupción, el exjefe de Estado (1990-2000) pasa sus días en una casa de 190 metros cuadrados, que incluye un área deportiva y una sala de reuniones alfombrada y con aire acondicionado, desde donde los medios peruanos han asegurado que ha dirigido la campaña de su hija Keiko para estas últimas elecciones presidenciales. El dormitorio tiene 50 metros con baño privado. Posee una gran televisión, recibe los periódicos y revistas con puntualidad, y tiene hasta un sillón de masajes, según el diario La República. Uno de los mejores sushis de Lima se sirve a menudo en esa cárcel.

La prensa local también ha informado de que el expresidente pasa mucho tiempo pintando. Al parecer, El Chino reparte su creatividad entre tres estilos de pintura: abstracta, paisajista y arte incaico. Allí también es donde suele jugar con sus nietas Kyara y Kaori, las dos hijas de Keiko. En 2010, en la capilla de ese recinto carcelario, Sachi, la segunda hija del matrimonio Fujimori-Higuchi, contrajo matrimonio ante 50 invitados.