•   BERLÍN / AFP Y EL PAIS  |
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Un hombre de 57 años murió en Francfort (oeste). Había viajado con su mujer a Hamburgo (norte) a finales de mayo, uno de los principales focos de la epidemia.

Hasta ahora ninguna de las personas contaminadas había muerto en el estado regional de Hesse, en donde se encuentra Francfort, capital financiera del país.

Un poco antes, las autoridades regionales de Baja Sajonia (noroeste) y el Instituto Federal Robert Koch habían anunciado cuatro nuevos fallecimientos, entre ellos una mujer de 20 años.

La bacteria ha afectado esencialmente a mujeres, y la mayoría de las víctimas
tenía edades de 60 o más años.

Baja Sajonia es el estado regional más afectado, con 10 muertos, contra siete de su vecino Schleswig-Holstein.

Una de las víctimas, que falleció la semana pasada en Suecia, después de un viaje a Alemania, era también una mujer.

No obstante, el Instituto Robert-Koch sigue observando “desde hace varios días una tendencia a la baja del número de nuevos casos”.

Las autoridades de Hamburgo también señalaron una baja persistente del número de nuevos enfermos.

“La esperanza de que el tope (de la epidemia) haya sido superado crece cada día”, declaró la ministra de la Salud de la ciudad hanseática Cornelia Prüfer-Storcks, en un comunicado.

Las autoridades sanitarias alemanas siguen tratando --sin lograrlo-- de ubicar la fuente de la contaminación que provocó la epidemia, la cual se declaró hace cinco semanas.

Un raro síndrome de autoinmunidad
En tanto, científicos de las universidades alemanas de Greifswald y de Bonn han identificado una posible causa de la gravedad de las infecciones de la bacteria E.coli enterohemorrágica (EHEC) que ha matado a 29 personas en Alemania y otra en Suecia.

Según los catedráticos Andreas Greinacher y Bernd Pötzsch, la infección por la toxina shiga que segrega la bacteria --que en esta cepa es más de lo normal-- provoca que el organismo produzca anticuerpos que lo atacan en una reacción de tipo autoinmune.

Esto explicaría por qué los pacientes empeoran aunque los síntomas de la infección intestinal empiecen a remitir. Estos anticuerpos dañan ciertas estructuras cerebrales y renales.

Combinados con el Síndrome Urémico Hemolítico (HUS, por su acrónimo inglés) que desarrolla una parte de los pacientes, agrava su estado. Este síndrome se produce por efecto de la toxina y porque la bacteria tiene el tamaño justo para obstruir los capilares que se encargan de llevar la sangre para que los riñones la depuren.

Según datos del Centro de Control de Enfermedades de la UE (ECDC), en Europa ha habido desde hace un mes, cuando empezó la crisis, más de 2,700 pacientes afectados por la bacteria. Este número se refiere a los que han tenido que ir a un centro sanitario (no se sabe cuántos han tenido síntomas menos graves en sus casas). De ellos, 700 han sufrido o sufren HUS. El resto solo ha manifestado las diarreas típicas de la infección.

España lucha por reputación de sus legumbres
Mientras, España obtuvo el apoyo alemán para restablecer la reputación de sus legumbres, acusadas equivocadamente de ser portadoras de la bacteria asesina.

España aseguró que Alemania se comprometió este jueves a ayudarle a recuperar el prestigio de sus frutas y hortalizas --afectadas por la crisis de la epidemia de E.coli--, y que lamentó los daños causados por las primeras declaraciones que acusaban a los pepinos españoles.

El gobierno alemán se ha comprometido a esforzarse por recuperar el prestigio de los productos agrícolas españoles afectados por la crisis en Alemania”, declaró en Berlín el secretario de Estado español para la Unión Europea (UE), Diego López Garrido, tras mantener una reunión con su homólogo alemán, Werner Hoye.

Propuesta insuficiente
Consideró “todavía insuficiente” la propuesta de compensaciones financieras de Bruselas, de 210 millones de euros, para los productores de hortalizas de la UE, que sufrieron una caída muy significativa en las ventas.

Para dar una idea de los daños causados, López Garrido recordó que España, principal exportador de frutas y de hortalizas de la Unión Europea, vendía el 25% de sus productos a Alemania.