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Los robos con intimidación que implican la muerte de una persona en el país, sobre todos donde el objeto de valor en un teléfono celular,  no son representativos de inseguridad, afirmó el comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía.

Un caso emblemático que generó un debate sobre la necesidad de reformar o no el Código de la Niñez y la Adolescencia, lo representa actualmente la muerte del universitario Evans Omar Orozco a manos de adolescentes, que lo despojaron de su celular.

Borge indicó que desde enero al 7 de junio de este año, en el país, solo dos personas han muerto al ser víctimas de robo con intimidación y ser despojadas de sus celulares.

Una cifra más significativa la representan los vigilantes, ya que seis de ellos han perdido la vida a manos de delincuentes que han pretendido robarles el arma.

Una persona falleció al ser víctima de robo en su casa de habitación, cuando los maleantes la despojaron de su computadora. Pero no siempre fallecen las víctimas, ya que un total de cuatro malhechores han muerto a manos de las personas que pretendían asaltar en 2011.

Los robos con intimidación
La Policía considera que la situación de seguridad no es dramática, y como ejemplo señala que en nuestro país, según denuncia de los pobladores, solo ocurre un aproximado de 30 a 35 robos con intimidación a diario. Sin embargo, existe una cifra oscura que queda camuflada entre la víctima y sus razones por las cuales no interpuso su formal denuncia ante las autoridades policiales.