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Como en ocasiones anteriores en que EL NUEVO DIARIO logró detectar los negocios de venta ilícita de combustible, ayer comprobamos que parte de las fuentes de “ordeño” es el Ejército de Nicaragua.

Esta vez logramos establecer que el negocio funciona en la casa de uno de los funcionarios civiles que labora para la estación de abastecimiento ubicada en la Fuerza Naval, apoyados por otros funcionarios militares. El nombre del funcionario es Wilgen Fernando Loredo, y trasiega el combustible en su casa ubicada en el Reparto San Ignacio, detrás de la Nicalit.

La investigación surgió tras conocer que en casa de Loredo, vehículos de toda marca y modelo llegan a abastecerse a todas horas, incluso pasado el día unos.

Otros vehículos como el Hyundai, modelo Accent, placa M 028600, es el encargado de descargar bidones repletos del líquido inflamable.

Clientes fijos de Loredo son taxis como el marca Hyundai, modelo Verna, rojo, con placas M 02791, y el taxi Kía, modelo Río, plateado, con placas 07315. Pero también le compran particulares. En horas de la noche, y dos veces por semana, llegan a abastecerse tres camionetas lujosas. Dos de ellas son Toyota, modelo Hilux, una crema y otra negra. La primera tiene la placas M 053232, y la segunda, placas MA 034123. La tercera es una Tacoma, blanca, sin placas.

Reinciden en ilícitos
Tan solo esta semana, el Instituto Nicaragüense de Energía, INE, alertó públicamente de la existencia de centenares de puestos de comercio de combustibles que operan de forma clandestina. La Dirección de Fiscalización de la institución advirtió que los responsables podrían enfrentar procesos judiciales por violentar la normativa  que regula el suministro de hidrocarburos.

El 31 de octubre de 2006, este rotativo publicó una investigación que dejó al descubierto que otra red de militares y de civiles extraían de forma ilícita el combustible. Entonces, eran vehículos militares los que cargaban los bidones, y ellos mismos los trasladaban a puestos ilegales ubicados en el Mercado Oriental.

Las autoridades prometieron una investigación, y no hicieron público si sancionaron a los responsables. Lo que sí anunciaron es que la bomba había sido clausurada. Es un hecho, si uno pasa por los alrededores de Plaza Inter, todavía se ven las ruinas rodeadas por mallas. Ahora las bombas funciona en frente, protegidas por el muro perimetral de la Fuerza Naval.

La conexión Ejército
Si algo nos llamó la atención en el seguimiento al negocio de Loredo fueron dos cosas: una, que este siempre portaba una gorra con el logotipo de la Fuerza Naval, y otra es que algunos de sus visitantes que cargaban y descargaban bidones de combustibles, vestían de pantalón y de botas militares.

Tomando en cuenta que algunos obreros utilizan estas piezas de vestir para sus labores, nos dimos a la tarea de intentar confirmar que si estos personajes laboran en la institución castrense. Lo primero que comprobamos es que Loredo trabaja en la bomba de abastecimiento de la Fuerza Naval, ubicada contiguo a Plaza Inter.

Ayer mismo nos comunicamos a las oficinas del Estado Mayor, que queda en las mismas cercanías de Plaza Inter, y nos lo confirmaron. Pedimos una comunicación con él, pero nos dijeron que no había líneas hacia esas instalaciones.

Sobre el cargo, no fue posible determinarlo, pero una fuente militar nos confió que tiene la tarea de llevar el control de abastecimiento de los automotores militares. El otro personaje es un operador de bomba. Allá le llaman “auxiliar de abastecimiento”.  El auxiliar de bomba visita con mucha constancia la casa de Loredo. Incluso, en una de las imágenes que tiene END en su poder, se le ve cargando un bidón blanco cuando abandona la casa de Loredo.

Ejército: investigaremos y sancionaremos        
END se comunicó ayer con el coronel Juan Ramón Morales, jefe de Relaciones Públicas del Ejército. Informado que requeríamos una versión sobre nuestras indagaciones, nos dijo que de inmediato se había ordenado una investigación al respecto. “No permitiremos ilícitos como estos”, nos adelantó.

Agregó que la institución no dejó sin castigo a los responsables de los primeros casos denunciados. “Se procedió, como se procederá ahora. Tenga por seguro que como institución seria no vamos a permitir que actos individuales dañen la imagen de esta institución y los principios con que se rige nuestro personal”, insistió.