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Los altos índices de embarazos en adolescentes, reflejados en las estadísticas sanitarias de nuestro país, corresponden a la punta del iceberg de un problema, que urge resolverlo, puesto que es originado de la contradicción entre el bombardeo mediático que incita a la actividad sexual, frente a la falta de educación que se promueve sobre salud sexual y reproductiva.  

Para el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista en medicina interna con posgrado en sexología, este es un problema “grotesco”, que está vigente en Nicaragua desde hace mucho tiempo. Además, este es un país con buena parte de su población joven, que tiene grandes niveles de fecundidad.  

A esto se le agrega la carencia de oportunidades de trabajo y de estudio que tienen los adolescentes y jóvenes. “En nuestro país se habla de la llamada ‘Generación X’, que es el grupo de jóvenes que no estudian ni trabajan. Otro aspecto del problema es la falta de políticas públicas eficientes. No hay una educación técnica para los jóvenes, o cívica de formación”, expresó el doctor Maltez.

Comentó que un ejemplo de ello es que hayan retirado las áreas de Filosofía o de formación ideológica del pensum académico que imparte el Ministerio de Educación. Sin embargo, el principal problema es la carencia de educación sexual y reproductiva que reciben los estudiantes, asignatura, que según el doctor, debe ser de todos los tiempos, ya que proporciona una formación para toda la vida
“El embarazo, el abuso sexual, la violación, el maltrato por asunto sexual, son una expresión de este problema”, agregó.

En el campo es más temprano
Según las investigaciones realizadas en Nicaragua, los chavalos inician la actividad sexual entre los doce y los trece años de edad, y en el campo a veces es más temprano. Los mismos estudios revelan que los varones tienen actividad sexual con más frecuencia que las damas, y con más parejas. Es decir, que el adolescente tiene más parejas simultáneas o sucesivas.

El uso de anticonceptivos por parte de los chavalos, en particular el condón, sigue siendo pobre o inadecuado. También, la mayoría de los adolescentes no cuenta con el dinero para comprar el preservativo o cualquier otro método de planificación, ya que son económicamente dependientes.

De igual manera, las investigaciones indican que los adolescentes no tienen apego a la virginidad.  “Esta es la realidad que queremos negar y ahí están las consecuencias. Los chavalos creen que se debe tener relaciones prematrimoniales y creen que es válido tener sexo sin amor. Son ideas que están en la juventud, y son resultados de estudios muy serios que se han hecho”, señaló Maltez.

Más del 50% de las personas que sostienen una relación sexual completa no usan anticonceptivos, porque lo desconocen o porque creen que los métodos de planificación son un asunto únicamente para las mujeres.