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La niña aún vistiendo su uniforme escolar, por momentos dejó a un lado las pelotitas que utiliza para hacer malabares en los semáforos del Hotel Princesa, y observa las manchas en su piel antes que pasara un vehículo pesado que pasó a pocos centímetros de la acera donde estaba sentada.

Según testigos, su padre la utiliza para pedir dinero, y el adulto en la sombra solo la observa y espera a que le lleven las monedas. Ella pertenece a los 200 mil niños y niñas que continúan en explotación laboral  en Nicaragua. De estos más de 100 mil se involucran en actividades peligrosas, y durante este año se ha conocido de la muerte de dos niños, nos dice Giovan María Ferrazzi, delegado en Nicaragua de la organización italiana Terre des hommes, en la víspera de la conmemoración del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, que se conmemora cada 12 de junio.

“Peligrosa es toda labor que supere su condición de niñez y pueda atentar en los distintos aspectos de la salud, así como las mentes de los niños y de las niñas. Un ejemplo es rociar pesticidas”, dijo Ferrazzi.

Indicó que el Estado de Nicaragua, a través de sus instituciones, ha sancionado las peores formas del trabajo infantil, pero se sigue dando, y encontramos niños en la actividad agrícola, en las calles en el comercio informal y en los mercados. Ellos sufren la explotación en distintos niveles, y deben soportar muchas humillaciones e injusticias.

“En el plano estadístico nacional no se conoce de muertes de niños en explotación laboral, pero a través de nuestro proyecto conocimos de varios niños --cortadores de frutas-- que se cayeron de un árbol en Masaya, además de otros casos de niños ahogados en el Río San Juan, en labores de pesca.

Labor invisible
Otros han quedado con problemas de salud muy graves como dermatitis e infecciones respiratorias agudas”, comentó, señalando que no hay datos oficiales de accidentes sufridos por niños, niñas y adolescentes en explotación laboral, debido a que existe la prohibición de contratar a menores de edad, así que no forman parte de la planilla al no tener contratos, y, evidentemente, sus accidentes no son reportados al Ministerio del Trabajo.

“Muchos ni siquiera son pagados porque trabajan para sus familias. Unos lo hacen de forma voluntaria, pero muchos son obligados. Así son doblemente explotados. En el caso de la explotación sexual, se está incrementando. Antes, en la ciudad de Granada ocurrían algunas situaciones, ahora los problemas son todas las noches.

También está a la vista en los bares de Managua y en ciudades importantes como destino turístico. Las autoridades están atentas a esto, pero más lo tiene que hacer el control social o comunitario.

El objetivo de la actividad de la organización Terre des hommes, en conjunto con Casa Alianza y la Organización Internacional del Trabajo, fue presentar un conversatorio con los niños y adolescentes, para que fuesen ellos quienes expusieran la situación de la explotación laboral infantil. Los  participantes llegaron de Río San Juan, Carazo, Granada, Masaya, Managua y Estelí, y con sus testimonios no solo interpusieron sus quejas, sino también hacen propuestas de soluciones.

El trabajo se enmarca en una serie de actividades que iniciaron en febrero, y esperan  culminar en noviembre, como parte de una campaña nombrada “Yo cuido a la niñez”, que a su vez está enmarcada en la jornada mundial de lucha contra el trabajo infantil.