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A los siete años comenzó a fumar marihuana e ingerir drogas, y a los nueve fue prostituida por su propia hermana en el mercado El Mayoreo, quien vendió su dignidad por unos cuantos córdobas que se embolsó, mientras la niña lloraba en un rincón solitario.

Así comenzó su pesadilla de pequeña en un infierno que duró ocho años. Ahora es una adolescente que cuenta con 16 años, cuyo testimonio público en el conversatorio de la organización italiana “Terre des hommes”, de cara al Día Internacional contra el Trabajo Infantil, que se conmemora hoy, representa las peores formas de explotación laboral, sexual y de servidumbre vividas en carne propia en la niñez.

“Mi mamá ya no estaba con nosotros y mi papá volvió a casarse, pero mi madrastra me regañaba, me maltrataba mucho y me pegaba, pero mi papá no hacía nada. Por eso yo no quería estar en la casa y me iba. Después mi madrastra me ponía a hacer las cosas de la casa y luego me mandó a trabajar. Yo no quería ir, pero hasta mi papá me decía que tenía que ir”, expresó la adolescente, mientras el movimiento de sus manos reflejaban el  nerviosismo de revivir con palabras la mala experiencia.

Recordó que su hermana mayor era quien la ofrecía a los hombres y recibía el dinero, algo que ocurrió por varios años. En ese período confesó que en ocasiones ella misma alquilaba su cuerpo y hasta robó, todo para poder drogarse.

“El 50 por ciento lo llevaba a la casa y el resto lo usaba para comprar drogas. Fumé marihuana, tomaba pastillas, inhalé crack, pero un día me intoxiqué y me llevaron de emergencia al hospital y me limpiaron”, expresó.

Un encuentro providencial
“Al salir del centro, no había nadie esperándome y comencé a rondar en las calles, hasta llegar a la zona del Ministerio del Trabajo. Entonces, promotores de Casa Alianza se acercaron, me hablaron de darme alimento y un lugar donde estar. Así salí de eso cuando tenía 15 años”, nos comenta, dando gracias por el apoyo recibido, ya que comenzó a estudiar y le están dando una la segunda oportunidad en su vida.

Sueños de pintor profesional

Después de la conversación con la adolescente, nos encontramos con Marlon Mejía, originario de Estelí, quien expuso su primer cuadro al óleo como parte de la capacitación que recibe en uno de los proyectos de “Terre des hommes”.

Para él ahora es sólo un mal recuerdo cuando a los once años se escapaba del hogar y expedía líquido blanco de la boca, afectado por la pelusa de las hojas de tabaco que debía cortar en los campos de una empresa, para ayudar a su tía.

Por su labor de varias semanas, su tía sólo le regresaba 20 córdobas.
“Tengo 15 años y desde los siete años comencé a trabajar en los campos de tabaco. A los once de repente sentí que el aire no me entraba a los pulmones.

Cuando llegué a la casa comencé a vomitar cosas blancas. El tabaco tiene una pelusa tóxica, te dan mareos y es muy dañino, porque te afecta los pulmones”, aseguró y añadió que no les daban implementos de protección.

“Para quienes vayan a leer esto quiero decirles a los padres y madres de familia que ayuden a sus hijos y no los manden a trabajar, porque es muy duro. No quisiera que otro niño sufra lo que pasé”, dijo Marlon, quien ya no trabaja y ha mejorado su salud.

“Yo me salí de la fábrica de tabaco y ya no están contratando niños, pero sí a adolescentes desde los 17 años”, apuntó.

Luego de su testimonio, el adolescente con mucho orgullo mostró su trabajo artístico y explicó la representación de su obra, que muestra la igualdad de razas, de género, el verde que refleja el campo donde todos sembramos nuestras acciones y nos desarrollamos. Nos confía que el sueño de su vida es ser pintor profesional.

Un profesor que salió de las calles

Jairo Rosales es profesor de baile. A sus 23 años recuerda la dura vida de las calles, cuando le tocó vender agua helada, donde los adultos o los delincuentes le robaban, los golpeaban y humillaban.

“Gracias a las instituciones que llegaron al Mercado de Mayoreo me ayudaron y motivaron a seguir adelante. Comencé a trabajar desde los siete años vendiendo bolsitas de agua helada, lustré zapatos y limpiaba parabrisas en los semáforos.

Es muy triste, porque te encontrás todo tipo de gente. Huelepegas que te quitan el dinero de la venta del día, mientras tu mamá te espera con al menos 30 córdobas para la cena. A veces la cuota no la tenés y debés conseguirla como sea. A veces te da por querer entrar a las drogas, pero a mí me ayudaron a que no lo hiciera. Me decían que eso era malo y les agradezco mucho por eso. El estudio es el progreso del mañana y yo quiero ser el mejor nicaragüense. Estoy en la universidad y llevo segundo año en la carrera de Ingeniería Mecánica”, relató.


“Experiencias terribles”
Carlos Emilio López, exprocurador de derechos de la niñez y la adolescencia, además de abogado y sociólogo, determinó que las narraciones de los niños es el mejor ejemplo que puede haber de la terrible situación del trabajo infantil y no se explica cómo una sociedad que envía gente al espacio, permite que aún exista la esclavitud laboral y sexual infantil, así como la servidumbre.