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Como un mensaje de inseguridad  para los inversionistas extranjeros, fue calificada la acción que ejerció la Procuraduría General de la República,  (PGR), para apoderarse de una valiosa propiedad costera  que  de buena fe compró el inversionista estadounidense Christopher Evans Chartier, quien tenía entre sus planes construir un complejo de surf  y adquirir otra propiedad para edificar un desarrollo turístico  entre las costas de Playa Amarillo y Playa Colorado, ubicadas al norte de la comarca de Gigante, del municipio de Tola.

Dicha calificación la hizo José Félix Gaos, en su calidad de apoderado del norteamericano, quien  señaló que el colmo es que ni siquiera les informaron que la PGR, representada por  Hernán Estrada, “nos iba a quitar la propiedad para inscribirla a nombre del Estado, ya que fue a

través de EL NUEVO DIARIO que me enteré”, agregando que aún no podía creer lo ocurrido.

 

¿Quién quedará con ganas de invertir?
“Esto evidencia que para el inversionista extranjero  no hay seguridad y no venimos a robar sino a tratar de hacer algo por este atractivo país y su pueblo, pero nos roban y no tenemos garantía porque hay corrupción y esto ahuyenta al extranjero y de continuar dándose estas acciones por parte de la PGR  en el futuro el inversionistas extranjero  solo estará de pasada por Nicaragua  y no para invertir y se perderán fuentes de empleo, porque el clima de inseguridad ahuyenta la inversión extranjera”, expresó.

Usando una minuta descriptiva, el procurador Estrada inscribió  a favor del Estado la propiedad  de más de seis manzanas, que es la misma que el nueve de noviembre de 2006 compró  Evans Chartier a Marcos Antonio González Fuentes, según consta en escritura ubicada número 50 que otorgó el notario Óscar Acevedo  Meneses y en la cual se detalla que la venta de la propiedad fue por la suma  de 350 mil dólares.

Sin embargo, los planes del inversionistas estadounidense, desde un inicio tuvieron obstáculos, ya que el rivense Héctor José Lacayo Paez, se le ofreció para realizarle los trámites para inscribir la propiedad, “pero al final este lo que hizo fue falsificar un poder generalísimo en el cual se hace contar que representa a  Evans Chartier, y de esta manera vendió la propiedad el 20 de octubre de 2007 al jinotegano Juan Thomas Altamirano, por la suma de 400 mil dólares, pero todo fue con documentos falsos”, señaló Gaos.

Reina la corrupción
Según Gaos, desde este momento se enteró que en Nicaragua lo que reina es la corrupción, al asegurar que acusaron  por la vía judicial al abogado José Román Guzmán Zamora, que fue el notario que emitió el falso poder generalísimo y a  Lacayo Páez, y pese a que la misma Corte Suprema de Justicia extendió una constancia  en que la reconocen que en el protocolo del abogado en mención  no está registrado el famoso poder generalísimo, la justicia sigue sin darle la razón al inversionista, quien además se encontraba en Costa Rica el 18 de abril de 2007, cuando se extendió el famoso documento.

 

Pero en el litigio Thomas Altamirano salió del escenario en marzo del 2010, al surgir un caso de narcotráfico en el cual las autoridades policiales lo involucran por lo que huyo del país y este año la PGR se encargó sin dar aviso alguno de inscribir la propiedad a favor del Estado, aduciendo en la minuta descriptiva que el lote lo inscriben en cumplimiento al artículo 614 del Código Civil de Nicaragua, que dice: “Son bienes del Estado todas las tierras que estando situadas dentro de los límites territoriales carecen de otro dueño”.

A la vez, agregan que para inscribir “las propiedades nacionales no se
necesita  presentar título anterior, sino que bastaría presentar una minuta descriptiva del inmueble autorizada por el funcionario competente o interesado”.
Para Gaos, la PGR hizo mal en no notificarles que les quitarían la propiedad que aun reclaman por la vía civil, “y ahora que nos la quitaron
pues que nos regresen los 600 mil dólares que hemos invertido en la compra y los gastos de los procesos judiciales en los que aún estamos incurriendo”.

Mafia trafica tierras costeras

Según Gaos desde que su representado adquirió la propiedad ha quedado en
evidencia una mafia que trafica valiosas tierras costeras y entre ellos según él hay hasta abogados que traicionan a sus propios clientes, funcionarios del Estado, “ya que por ejemplo en el caso de Evans Chartier, para qué nos aceptaron los cobros de impuestos de la DGI  por la compra venta de la propiedad si supuestamente  no se podía dar porque se trataba de la venta de tierras del Estado  y aun así aceptaron el pago de esos impuestos”.

Agregó que el caso fue del conocimiento de la embajada  estadounidense y “en  2010 por medio de la embajada busqué al procurador Estrada en su despacho para denunciar la existencia de una red de traficantes de tierras, pero más bien me expulsaron del lugar diciéndome que yo era un ladrón de tierras”, comentó.

La advertencia a la Iglesia
Cabe señalar que en los folios 37, 38 y 39 del tomo 473, del Registro Público de la propiedad de Rivas,  que es donde la PGR inscribió esta propiedad, también se lee  una especie de advertencia a la iglesia católica al  dejar claramente escrito que la PGR, también se puede adjudicar  de la misma manera edificios “conocidos con los nombres de palacios episcopales” pero ayer los párrocos consultados en Rivas dijeron que iban a revisar  el caso para luego dar a conocer su posición.

Habla PGR
Mientras tanto, el Procurador Hernán Estrada expresó vía telefónica que no precisaba la información en el momento, pero que el lunes “profundizaría sobre el tema e informaría al respecto”.

Lo mismo contestó al preguntarle sobre la advertencia del Estado a la Iglesia Católica de adjudicarse por la misma figura de “minuta descriptiva”, los terrenos donde están ubicados los antiguos edificios conocidos con los nombres de Palacio Episcopal, Casa Cural y seminarios.

EL NUEVO DIARIO intentó comunicarse con jerarcas de la Iglesia Católica para saber sobre la legalidad de las acciones que advirtió la representante legal del Estado, pero fue imposible, por encontrarse en congregaciones religiosas.