•   Tegucigalpa, AFP  |
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Forenses hondureños excavan, a veces con pala y a veces con cuchara, en un cementerio clandestino descubierto en un barrio pobre cerca de San Pedro Sula, en busca de restos de personas que habrían sido ejecutadas por la pandilla Mara 18 (M-18).

Doce asustados policías custodian un área de unos 100 metros cuadrados, donde las autoridades descubrieron la fosa, tras denuncias de vecinos sobre malos olores, en Ciudad Planeta, cerca de San Pedro Sula (250 kilómetros al norte de la capital), observó un periodista de la AFP.

Cercado con una cinta amarilla con la leyenda “Escena del crimen, no traspasar”, el área donde forenses ya extrajeron cuatro osamentas adyacentes a un campo de fútbol, es custodiada por los policías, con chaleco antibalas y armas largas.

Ante cualquier movimiento inesperado, los agentes se parapetan en unos arbustos, apuntando con fusiles hasta asegurarse de que no es un ataque de pandilleros de la M-18.
“Se está continuando la búsqueda”, relató el portavoz de la Policía en la zona norte, comisario Julián Hernández, a la AFP. “Se limpió el sector para seguir este lunes con las excavaciones, se abren fosas hasta de dos metros y si se encuentra un hueso o algo, se tiene que ir despacio, limpiando con cuchara y con una escobilla”, explicó.

Ciudad Planeta, una colonia habitada por trabajadores y empleados de la economía informal, sobre todo de la venta callejera de frutas y verduras, es visiblemente un territorio de la M-18.

Muchas de las ciudades de Honduras están divididas en zonas por las maras. Estas zonas o ‘territorios’ son disputados entre las temidas M-18 y Mara Salvatrucha (MS-13), que tienen decenas de miles de miembros y simpatizantes, reconocidos por sus tatuajes, ropas holgadas y pelo rapado.

Paredes y muros de viviendas de Ciudad Planeta llevan grafitis de la M-18, ante la aparente indiferencia de los atemorizados pobladores.

“Aquí estamos tranquilos, nadie se mete con uno, ¿para qué va a decir uno todo lo contrario?”, afirma un vendedor entrado en años, que se niega a dar su nombre y elude referirse al ambiente de guerra que envuelve a esta comunidad, mientras atiende su negocio improvisado bajo un árbol en el patio de su casa.

“Si uno no se mete con ellos, ellos no se meten con uno”, dijo otro comerciante que atendía a dos niños en una tienda de abastos y que, igualmente, rehusó identificarse.


Siete jóvenes muertos
El 25 de mayo murieron en Ciudad Planeta siete jóvenes de la pandilla. Voceros del Ministerio de Seguridad aseguraron que fue en un enfrentamiento con policías.

Pero en una entrevista con AFP dentro de la Penitenciaría Nacional, con sede en Támara, 25 kilómetros al norte de Tegucigalpa, dos líderes de la pandilla --identificados como “Lucifer” y “Yankee”-- aseguraron que a sus compañeros los mató la Policía mientras dormían.

“A los homies (amigos) los agarraron dormidos, desnudos y los mataron, en la tarde (los Policías) llegaron y mataron a la mamá de uno de ellos, y el vato (que los delató) apareció muerto la misma tarde. Lo mataron los mismos chepos (policías)”, aseveró “Lucifer”.

Ambos líderes dicen proponer un diálogo con autoridades para concretar “un cese el fuego en las calles”, a cambio de oportunidades de empleo para “hacer las paces con la sociedad”.