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El Presidente Ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS,  Roberto López, no solo asumió ayer que la propuesta colgada en el sitio web de esa institución es la propuesta de gobierno, sino que, además, es la única que puede salvar el sistema de seguridad social nicaragüense.

López compareció en la mañana en un programa de entrevistas del Canal 13 de televisión. Ahí tras explicar la situación financiera que atraviesa el INSS, dijo que desde enero  de este año,  la Comisión Nacional del Trabajo, que integran el Ministerio del Trabajo, sindicatos y la empresa privada, vienen discutiendo la propuesta.

Voces de gobierno, siendo la última la del asesor económico del presidente, Bayardo Arce, negaron la semana pasada que el gobierno que preside Daniel Ortega tenga una propuesta definida para reformar el sistema de seguridad social. Pero ayer López hasta invitó a los sectores que integran la Comisión a que si uno de sus expertos y asesores cuenta con otra propuesta mejor, que la presenten.

López no dijo nada sobre la deuda colosal que los ministerios de Estado y entes descentralizados tienen con el INSS, aunque coincidió con lo que este rotativo publicó ayer sobre el delito que cometen y las sanciones que el Código Penal establece quienes no enteren las retenciones dirigidas al INSS. Se limitó a mencionar, no obstante, que el 96 por ciento de la empresa privada honra sus compromisos con la entidad que dirige.

De la privatización y otros demonios
Hace seis años, en noviembre de 2005, la Asamblea Nacional borró con mayoría de votos la ley que creaba el Sistema de Ahorro para Pensiones. Tras el fracaso de aquella “aventura” en que se despilfarraron 20 millones de dólares oficiosamente prestados por el Banco Mundial, nadie, sino hasta ayer López, había mencionado la posibilidad de una privatización al sistema de pensiones. “El pueblo de Nicaragua debe estar seguro que aquí no habrá privatización, vamos a mantenernos con un sistema público”, dijo.

Pero no fue todo, advirtió que si no hay reformas, el sistema colapsará en 2019 y que las pensiones de los asegurados serán asumidas irremediablemente con los impuestos de todos. “El Estado las va a pagar, eso es seguro, pero eso no queremos que ocurra, necesitamos un mecanismo para fortalecer el sistema”, dijo refiriéndose a las cuestionadas reformas.

Para López, la ley actual ayuda muy poco. Criticó, por ejemplo, el techo máximo de deducción. “No puede ser que aquí alguien que gana 70 mil córdobas, pague lo mismo que el que gana menos de 37 mil 600, que es el monto máximo según la tabla (para deducir). El que gana más debe pagar más”, expresó.

Agregó que ellos transfieren 321 córdobas a las previsionales por cada asegurado y que la información relacionada con este tema les indica que el 40 por ciento de la masa trabajadora no llega a cubrir ese monto pagado.  “Por eso es un sistema de solidaridad, pero bueno, hay que trabajar en fortalecerlo”, explica López.

Explicó además que el INSS crece en 1.8 por ciento anual en asegurados, pero aumenta entre el nueve y el 10 por ciento en pensiones. “Así sería imposible mantener el sistema”, se queja López. Agregó que actualmente el INSS cuenta con una relación de un pensionado por cinco asegurados, pero al paso de los años, los asegurados disminuirán a dos por cada pensionado.

Siete puntos, siete argumentos
López dijo que desde 2007 vienen estudiando soluciones para la crisis del INSS. Mencionó que la propuesta oficial sobresale de entre seis, de una revisión de 21 posibilidades.

Aseguró que en ella trabajaron técnicos del Ministerio de Hacienda y del Banco Central. “Fuimos viendo alternativas y hay que decir que antes vamos a consensuarlas, a discutirlas con todo el mundo”, agregó. “Aquí las cámaras del Cosep (sector privado) y las federaciones sindicales recibieron con tiempo la propuesta para que la discutan”, reiteró.

Aunque el funcionario explicó que solo hasta lograr el consenso la propuesta iría a la Asamblea Nacional, dijo que los técnicos de la entidad de seguridad social coinciden en que hay en la propuesta  siete puntos viables. “Primero,  no hay duda que quienes ganan más deberían de pagar más, debemos aumentar el techo de salario para deducción”, propuso, aunque no explicó cómo pagaría el INSS las pensiones correspondientes a esos salarios o si la diferencia entre el techo y lo cotizado quedaría como un impuesto más al salario.

Según López, en la actualidad, muchos asegurados ya han pasado lo que él llama “la barrera” de las 750 semanas. “Podemos aumentar a  1 mil 500 semanas la contribución, es razonable”, agrega como segundo punto.

Se anotó también en defender la idea de tomar el salario de toda la vida como referencia para el cálculo de la pensión. “Aquí –argumentó—hay que pensar en los obreros. Un obrero de la construcción, por ejemplo, cuando más gana es en los años de en medio porque está fuerte, en los últimos tres años, que es lo que señala la ley actual, sus fuerzas bajan y por supuesto bajan sus ingresos”.

Y para defender el aumento gradual de 60 a 65 los años para jubilarse, López aseguró que el INSS puede probar que los asegurados tienen una mayor expectativa de vida. “Claro, esto también es discutible”, explica. Agregó a reglón seguido, que el paso siguiente sería el aumento del 11 a 13 por ciento, el monto que el empleador entera en concepto de cotización para el derecho del trabajador.  “Se trata de un 2 por ciento más, que tenemos que discutir con la empresa privada”, advierte.

Las últimas dos ideas, según López, es la propuesta del pilar de ahorro y el aumento “rápido” de la base de cotizantes de los 573 mil con que cuentan ahora a los 700 mil. Con respecto a lo primero se limitó a decir que el INSS facilitará el ahorro a quienes lo tengan dentro de sus posibilidades y en lo segundo, dijo que la participación del sector privado será fundamental.

“Es importante decir que aquí no se va a imponer nada, tenemos tiempo para discutirlo, hay que tomar las cosas con calma”, recomendó López.