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El ahora fallecido Edgard Castillo Fonseca, quien protagonizó el martes pasado una balacera en un bus de la Ruta 114, de la capital, entró armado sin ningún problema a la sala de audiencias de los Juzgados de Managua, afirmó la juez Sexto Local Penal, María Ivette Pineda, quien llevaba el caso por el que estaba acusado.

Castillo estaba siendo procesado por el delito de amenazas de muerte, y el mismo día, unos minutos antes del atraco en el bus, se suspendió el juicio por falta de fluido eléctrico, situación que está afectando desde hace un mes al complejo judicial, aclaró Pineda.

Ese caso entró al despacho el 13 de abril, recordó la judicial, ese mismo día se hizo la audiencia preliminar y el Ministerio Público solicitó la medida cautelar de presentación periódica.

“Como yo debo partir de que está siendo procesado por un hecho concreto y no por un rosario de antecedentes que pueda tener, porque hasta ahora los desconozco, pues no están incorporados, resolví en base a lo solicitado por la Fiscalía. Además, el delito, según la ley, no es grave, y no puedo actuar de oficio”, expresó la jurista.

Procesado esperó con arma a víctimas
Antes de la audiencia, el procesado mantuvo una actitud amenazante en los pasillos de los Juzgados, donde hacía ademanes con la mano de disparar a los testigos del juicio y a las víctimas.

Además, se reía de todos, como si estaba bajo los efectos de alguna droga, explicó la fiscal Blanca Calero, quien ese mismo día pediría el cambio de medida cautelar de presentación periódica por prisión preventiva, ya que continuaba con las amenazas de muerte.

“Las víctimas me comunicaron que les cortaba la energía eléctrica desde la calle, y disparaba al aire frente a la casa”, relató la fiscal.

Después que se firmó el acta de reprogramación de audiencia, cerca de la una de la tarde, el acusado estaba esperando con pistola en mano en el parqueo de los juzgados a las víctimas, situación que fue comunicada a la judicial y al puesto de mando de la Policía que permanece en el lugar.

“Al parecer fue alertado y salió huyendo para la parada frente a los Juzgados, donde abordó la ruta. Entiendo que iba una patrulla siguiéndolo desde aquí”, refirió la jueza.

Falta de seguridad es un atentado
Para la judicial, el ingreso del procesado con arma de fuego al complejo judicial fue un atentado, porque si el juicio se hubiera dado y lo hubieran declarado culpable, habría sacado el arma y matado a todos los presentes.

“Aquí hay problema de seguridad. Estoy haciendo una carta a la administración, porque este hombre entró armado a los juzgados, y no es la primera vez que un procesado entra con arma al complejo. La otra vez fue a una fiscal que se intentó matar con un verduguillo”, dijo Pineda.

La judicial criticó que los vigilantes hasta a ella misma la revisan para entrar, y a su hijo no lo dejan pasar, pero sí dejan entrar a todo mundo, hasta armados.

“Ese procesado entró con tres familiares. ¿Cómo hicieron para entrar, si no tenían cita? Se interrogó la doctora.

Después de este hecho, los judiciales esperan que se implemente una efectiva seguridad en el Complejo Judicial Nejapa.