•  |
  •  |

La agricultura centroamericana ya padece el impacto del Cambio Climático, una situación que a 2020 podría agravarse, y afectar a más de 5 millones de personas si los países no atienden las políticas que tienen en posición de vulnerabilidad a sus poblaciones, sobre todo a las más pobres, entre los que resaltan los pequeños agricultores, pueblos indígenas, mujeres, así como habitantes de las zonas urbano marginales.

Nicaragua debe poner atención a esta situación, pues junto con Honduras ocupan los primeros lugares de riesgo climático debido a la ocurrencia de eventos climáticos extremos; ubicándose en la tercera y cuarta posiciones dentro del Índice Mundial de Riesgo Climático, cita el estudio.

“La pobreza exacerbará los impactos del cambio climático particularmente en la Seguridad Alimentaria”, valoró Yvette Aguilar, autora del estudio “Impactos del Cambio Climático en la Agricultura de América Central y en las Familias Productoras de Granos Básicos”.

Esta experta alerta sobre el riesgo que corre la región, pues ya cultivos claves como el maíz, frijol, arroz y café están presentando problemas y hasta pérdidas, a consecuencia de los comportamientos extremos del clima. Declaró la situación como preocupante para los estados en materia de seguridad alimentaria, pues esos cultivos podrían volverse “inviables”.

Lamentó que la región presenta preocupantes cuadros en seguridad alimentaria y nutricional cuando en términos de disponibilidad hay suficiente producción. El acceso ligado a los altos niveles de pobreza, al incremento de los precios, adecuación de los alimentos, uso inadecuado y masivo de agroquímicos, mala calidad y acceso al agua, están afectando.

Necesitaríamos que los países incorporen estrategias de adaptación, identifiquen nuevos sistemas productivos y fomenten buenas prácticas agrícolas; hay que estudiar tecnologías y conocimientos que puedan favorecer al menos para reducir los efectos del cambio climático, recomendó Aguilar.

Estados deben evaluar compromisos internacionales
“Ya estamos tarde, hace 15 años que se habla de este tema y se hacen llamados para definir y poner en marcha políticas que no generen al menos más vulnerabilidad; en este momento debería haber a nivel del Sistema de Integración Centroamericana una reunión de emergencia para evaluar la situación, los compromisos y las posibilidades de cada nación para encarar los efectos del Cambio Climático”, señaló Aguilar, temiendo que lleguemos al punto de revisión de cumplimiento de esos compromisos con saldo rojo.

“Aún los gobiernos no han caído en cuenta todo lo que fueron acordar” a la Conferencia Mundial del Clima el año pasado en Cancún, dijo Aguilar, pues salieron más comprometidos que los países desarrollados a lo que se suma su desventajosa limitación económica.

Pese a que podría considerarse ventajoso para Nicaragua el contar con marco legal en materia de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Aguilar piensa que “faltaría ponerlo en aplicación plena”, sobre todo porque además el país tiene una Estrategia nacional ambiental y de cambio climático, la que opina “debe ser revisada a la luz de las recomendaciones y criterios internacionales suscritos, para “validar si está incorporando todo lo que debería, entre ellos el Plan Nacional de Adaptación que incorpore evaluaciones del impacto del Cambio Climático en todos los sectores y sistemas que permitan identificar niveles de vulnerabilidad y estrategias para encarar o mitigar. Es clave la voluntad política en esta problemática”, reconoció.