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El tema sobre el futuro del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social sigue dando de qué hablar y generando un debate inacabable que oscila entre quienes ven una salvable situación financiera de la institución, y entre quienes señalan una inminente crisis económica en el corto plazo si no se corrigen deficiencias actuariales.

Para el experto en Seguridad Social, Jorge Toledo, el INSS no es una entidad financiera sujeta a los métodos de análisis tradicionales, y su estado financiero no es confiable porque no hay certeza de que sus cifras oficiales estén debidamente registradas.

A criterio de Toledo, la metodología que utiliza el INSS para registrar sus operaciones “es sui generis”.

“Por ejemplo: la facturación mensual por cotizaciones obrero patronales las registra en cuenta de orden, y hasta que se reciben los pagos se registra como ingreso, la cifra que aparece en Cuentas por Cobrar son los montos por documentos que cotizantes han firmado cono arreglos de pago, y la deuda del gobierno no se ha registrado nunca  en este rubro, hay que buscar su saldo en la cuenta de orden correspondiente”, ejemplificó el experto en Seguro Social.

Como una empresa de seguros
Según Toledo, el trato contable que se debe dar al programa de pensiones que administra la institución debe ser exacto al de una empresa de seguros.

“Por lo que la metodología actual del INSS está alejada de los conceptos modernos de contabilidad, ya que no registra los estudios actuariales y los pagos pensionados los carga directamente a gastos, obviando la metodología estándar”, expresó, agregando que “el INSS está quebrado financiera, contable y actuarialmente”.

Por su parte, el economista Adolfo Acevedo dijo que los Estados Financieros muestran que el INSS tiene reservas por un monto de 14,804.7 millones de córdobas, equivalentes a US$ 711.8 millones de dólares, lo cual “no es absolutamente nada nuevo”.

Esto equivale a 3.6 años de pago de compromisos del INSS con sus asegurados.

“Estos Estados Financieros muestran la fotografía de la situación financiera del INSS a diciembre de 2009. A diciembre de 2009, en efecto, no puede decirse que el INSS estuviese, en ese momento, ‘quebrado’, y nadie lo ha dicho, que yo sepa”, dijo.

“Todas y cada una de las proyecciones y estudios actuariales que se han hecho, que han sido, si mal no recuerdo, al menos cinco, en 2004, 2005, 2006, 2008 y 2009, muestran que, a partir de aproximadamente 2019-2020 (o en 2017 si se acogen a la jubilación algunas miles de personas que alcanzaron la edad de hacerlo pero todavía no lo han hecho), se producirá un problema de solvencia del INSS”, advirtió.

“La razón es que un programa de reparto de facto, como el nuestro, solo es viable cuando existe un suficiente número de cotizantes por cada pensionado, dada la tasa de cotización, y cuando el número de cotizantes y sus salarios crecen suficientemente rápido para hacer frente, en todo momento, al monto del pago de pensiones”, observó.

De acuerdo con las observaciones de Acevedo, debido a la bajísima cobertura del INSS, en Nicaragua el número de cotizantes activos por jubilado ya es muy baja: “Apenas es de solo alrededor de poco más de cinco”.

Conforme a los cálculos del economista, en algún momento entre 2017 y 2020, el INSS ya no podrá cumplir con sus compromisos de pago de las pensiones en curso con sus ingresos por cotización.

“De esta manera, a menos que de alguna forma el número de cotizantes se multiplique,  esto pondrá una enorme presión sobre las finanzas del Programa IVM del INSS, al punto en que no podrá cubrir sus compromisos con los jubilados con sus ingresos por cotización”, dijo.

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