Esteban Solís R.
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El presidente Daniel Ortega le ofreció el “siento mucho” a China Continental y defendió el derecho de tener relaciones con las dos Chinas, refiriéndose a Taiwan.

A plaza llena y en un prolongado acto en conmemoración de los 28 años de la Revolución, Ortega presentó a sus invitados especiales al evento, sus colegas Hugo Chávez, de Venezuela; Manuel Zelaya, de Honduras, y Omar Torrijos, de Panamá.

Sobre las relaciones de su gobierno con China Continental y Taiwan, el presidente Ortega dijo que Nicaragua no tiene por qué tomarse pleitos ajenos cuando ellos mismos tienen relaciones comerciales entre sí, y que, al contrario, “debemos agradecer a quienes ayudan a un pueblo con necesidades”, refiriéndose a la ayuda que ha ofrecido Taiwan, particularmente.

La historias sagrada

A lo largo de su discurso de un poco más de una hora, entrecortado por algunas intervenciones de sus invitados, Ortega atacó fuertemente a Estados Unidos, retomando la historia intervencionista de ese país desde siglos atrás, y enrostró a ese gobierno por no haber ofrecido hasta el momento apoyo para salir de la crisis energética, al mismo tiempo que se refería al colonialismo de los países europeos, a la trata de esclavos y a su ya varias veces contada historia de su visita a Senegal.

Obsesionado

Ortega parece estar obsesionado con el pasaje bíblico de Caín y Abel, y comparó nuevamente a Estados Unidos con el primer descendiente de Adán y Eva, el que simboliza el mal, el crimen, la explotación y la corrupción, mientras que Abel, el que simboliza la solidaridad y el amor al prójimo, terminará enterrando a Caín.

En la historia real, el presidente no logró acertar ni el año del fusilamiento del filibustero yanqui William Walker.

Ortega destacó la solidaridad de Venezuela, Cuba y Taiwan, sobre todo en el área de la energía eléctrica, momento que fue aprovechado por el mandatario venezolano Hugo Chávez para anunciar que durante su reciente visita a Irán, el presidente Mahmud Ahmadineyad le informó que podían contribuir con Nicaragua con la construcción de una central hidroeléctrica.

Una vez más, prometió que con la ayuda solidaria de estos países terminará con los apagones en el primer trimestre del próximo año.

Consejos por imposición

Contrario a apelar al apoyo de la ciudadanía, el presidente Ortega presentó a los Consejos del Poder Ciudadano como una imposición, en el sentido de que esa es la única forma como el pueblo controle a ministros, alcaldes y concejales en sus acciones, y que finalmente será el mismo pueblo el que oriente los montos de inversión y las prioridades.

En un clarísimo reto a la oposición, el mandatario dijo que no le pueden negar el derecho de compartir el poder con el pueblo. Hizo ver que quienes atacan los Consejos es porque están ardidos, resentidos por la derrota electoral de noviembre del año pasado.


Acusó a sus antecesores en el gobierno de haber privatizado los servicios públicos, de hacer política partidista, de negarle la salud y educación al pueblo y de ser confrontativos respecto de su gobierno.

Sin embargo, alabó la actitud de los empresarios nacionales a quienes llamó “serios, responsable y maduros”, por entender las limitaciones que enfrenta su gobierno, pero acusó a sus adversarios que critican el programa “Hambre Cero” de querer intervenir en él cuando no lo hicieron mientras estuvieron en el poder.

Argumentó que el programa “Hambre Cero” ya es manejado en coordinación con las alcaldías del país, de donde “87 de las 153 comunas son manejadas por alcaldes de su partido”, con lo que dejó establecido que el programa está bajo su control, aunque eso no signifique que la distribución de los bienes será excluyente.

¿Y las instituciones?

Defendió que “es el pueblo el que elige a concejales, alcaldes, ministros y diputados”, para justificar la acción de los Consejos del Poder Ciudadano cuando se trate de controlar gastos, inversiones y hasta salarios de los funcionarios, definidas así las funciones de los CPC.

“¿Acaso no quieren que los controlen?”, se preguntó en alusión a quienes han criticado el supra-poder de los CPC, entre ellos el mismo alcalde de Managua, Dionisio Marenco, quien dijo días antes que si los Consejos funcionaran por encima de los concejos, “sería un caos”.

No pasó por alto que el Programa Reto del Milenio, que es auspiciado por los Estados Unidos, no ha arrancado y lleva “milenios” sin ningún resultado. Ese programa de decenas de millones de dólares, que tiene componentes productivos y de infraestructura, debe tener su mayor impacto en el occidente del país.

Murillo también ofrece su informe

La primera dama informó sobre el avance de los Consejos del Poder Ciudadano, señalando que a la fecha se han organizado 6 mil 334 con 500 mil 288 personas en la primera etapa, y para el 14 de septiembre, fecha de su instalación, la meta es que haya alrededor de 17 mil Consejos con 938 mil 523 personas. Como se sabe, todos los Consejos son los mismos Comités de Base que existieron en los años ochenta.