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La Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones y representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, conmemoraron los 60 años del estatuto de los refugiados y los 57 años de la Convención para reducir los casos de Apatridia (en Derecho  Internacional, cualidad atribuida a aquellas personas no unidas a ningún Estado por un vínculo de nacionalidad).

Por el Acnur, Eva Camps, oficial regional principal de protección, indicó que se están realizando muchos esfuerzos para la protección de las personas desplazadas por diferentes motivos, alegando que en la actualidad la región centroamericana, luego de los conflictos bélicos y de los gobiernos dictatoriales, han pasado de población en busca de refugio a una zona receptora de refugiados.

“En Nicaragua son un avance la Ley 655, de Protección a Refugiados, y la Ley 761 o Ley General de Migración y Extranjería. En la primera, incluso, se menciona el tema de la protección del apátrida --que no tiene patria--, que es una situación espantosa”, alegó la señora Camps, agregando, sin embargo, que existen algunas propuestas de ajustes a la misma, los cuales son confidenciales, y hasta el momento solo algunas de las recomendaciones han sido tomadas en cuenta, aunque están en espera de mayores avances.

Recordó que, por otra parte, el Estado nicaragüense está dando los pasos que se requieren para poder adherirse a la convención para reducir los casos de apátridas.

Los desplazamientos a nivel internacional se producen por motivos de raza y religión, por la nacionalidad, e incluso por su opinión política, pero también por motivos de seguridad y por el accionar del crimen organizado.

Sobre esto, Jorge Estrada, en representación de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, explicó que no se debe confundir a los asilados, que están en otros países por ser perseguidos políticamente, y a los refugiados, quienes son personas desplazadas para preservar sus vidas, principalmente por los conflictos bélicos o religiosos.

“En el caso de los asilados, son pocos, en comparación con los refugiados, que son millones en el mundo. El refugiado es quien busca otro país por la problemática mencionada, pero también hay desplazamientos internos que deben buscar otras zonas del mismo país. No tenemos cifras de la cantidad de refugiados en Nicaragua, pero se conoce que fue en los años 80 cuando hubo más refugiados salvadoreños, mientras los nicaragüenses se fueron a Honduras, a Costa Rica, a Estados Unidos y a otros países, por las guerras internas de la región”, dijo Estrada.