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Más de 6 mil 500 millones de dólares es el costo económico que deja la violencia en Centroamérica, según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, cuyos técnicos destacan que más de la mitad de ese dinero se gasta en salud. Luis Alberto Moreno, presidente del organismo financiero, explicará este miércoles próximo en Guatemala el impacto financiero de este fenómeno.

El informe será expuesto en la "Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica", que tendrá lugar en la capital guatemalteca el miércoles y jueves próximo, donde se han dado cita los gobernantes de Centroamérica, Colombia, México y República Dominicana, además de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.

Estrategia regional

En el evento se espera aprobar y encontrar financiamiento para una estrategia contra el crimen organizado en el istmo, y Moreno intervendrá el miércoles como parte de los organismos cooperantes invitados al evento.

Destaca el informe del BID que el gasto generado en Centroamérica equivale al 8% del Producto Interno Bruto (PIB) de toda la región. “Ascienden a más de US$ 6.500 millones, cerca del 8% de su PIB. Más del 50% (US$3.341 millones) son costos en pérdidas en salud, US$ 1.281 millones en gastos privados de seguridad, US$1.137 millones en costos institucionales y el resto en pérdidas materiales”, subraya.

“La inseguridad afecta la convivencia pacífica y el bienestar de los centroamericanos”, apunta el BID, “principalmente los jóvenes y las mujeres. Tiene un efecto directo en el desarrollo económico, al ahuyentar a los inversionistas, afectar el clima de negocios, incrementar los costos de operación del sector privado, y ser una carga fiscal para los gobiernos que podrían destinar estos recursos a otras prioridades”.El informe deja en evidencia mediante cifras que la violencia es una enfermedad en la región.

Cifras que enferman

Citando datos del el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los técnicos aseguran que Centroamérica tiene una tasa de homicidio de un tercio por cada 100 mil habitantes, “la más alta de América Latina y el mundo. Esta cifra supera la tasa de 28.8 del Caribe, 24.8 de los países andinos y 10.9 del Cono Sur, y cuadruplica el promedio mundial de 8 por 100.000”, señalan.

Revisando esa misma tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes jóvenes, en edades entre los 15 y 24 años, se precisa que existe un 38.6%, “casi cinco veces el promedio mundial”, lamenta el organismo, pues “los jóvenes son las principales víctimas y victimarios de la violencia”.

Jóvenes son protagonistas

“Se estima que jóvenes desertores de la enseñanza media tienen una probabilidad 3.5 veces más alta de ser arrestados a lo largo de su vida”, agregan, y que “la mitad de las mujeres centroamericanas ha sido objeto de violencia durante su vida adulta, casi siempre de manos de sus compañeros sentimentales”.

Explica el BID que en el último año ha cuadruplicado por esta razón el financiamiento al sector de seguridad, y su focalización ha sido la región centroamericana. En Latinoamérica y el Caribe tiene invertidos 580 millones en proyectos destinados a la atención de este fenómeno, de los cuales 275 millones se centran en el istmo.

En Nicaragua destacan el apoyo a un “programa de seguridad orientado a reducir el índice de violencia doméstica y proliferación de pandillas juveniles, lo cual se ha logrado a través del fortalecimiento del trabajo preventivo y comunitario de la Policía en el país”.